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MÚSICA,

Antonio Orozco: “He llegado a enfadarme bastante con la vida. Me aparté mucho del mundo y me he dedicado a tapar boquetes que tenía en el alma”

22 noviembre, 2020

Cinco años ha tardado en llegar este renacimiento, musical y personal, que supone “Aviónica” para Antonio Orozco quien, a través de esta entrevista, demuestra, una vez más, esa exquisita sensibilidad que le ha hecho ganarse un lugar destacado en nuestro corazón.

Por Ricardo Castillejo

A sus 47 años viene, en muchos sentidos, de vuelta. Los duros palos que ha recibido le han hecho humanizarse más que nunca y renacer fortalecido de unas cenizas que, afortunadamente, ya quedan atrás. Antonio Orozco, el miembro del jurado más querido de “La voz”, ése que dio sus primeros pasos profesionales en Sevilla, es también un padre responsable y orgulloso de su primogénito, Jan, quien, convertido en su principal motor, le está dando muchas satisfacciones. Son las recompensas con las que, de alguna forma, el Universo nos hace más llevadero este camino tan duro como el que, de continuo, tenemos que aprender a lidiar…

-En este disco tuyo nos propones un viaje como una metáfora de un viaje a la vida, ¿no?

-Tal cual. Hay muy pocas personas que, en alguna ocasión, no hayan sentido que volaban con la música. Es una buena época para plantearse que somos capaces de hacer cosas que no habíamos hecho antes. Yo recomiendo estas canciones para quienes están pasándolo mal porque están escritas desde quien intenta abrirse camino. Al final, es un buen momento para olvidar, para perdonar y el mejor para volver a empezar. Algo bueno tiene que tener esta situación…

-Cuidas mucho las letras, con mensajes muy profundos, en una actualidad en la que todo es muy superficial…

-Lo tengo muy claro en este sentido. Haciendo una comparación, la música de ahora es como la comida rápida, no necesariamente mala pero sí de consumo muy rápido. Para la gente joven, esperar más de treinta segundos para decidir si algo es bueno o malo es imposible. Las series de televisión que están teniendo éxito son de doce o trece minutos y, claro, “Aviónica” es todo lo contrario. Es una gota de agua en mitad del desierto. 

-¿Navegas contra corriente?

-Sí, es la sensación de que la industria va en otra dirección. Siempre me ha tocado convivir con el “no se puede” y con el “ya veremos”. Tengo una incertidumbre muy bien trabajada y sé manejarme perfectamente con ella.


“Es un buen momento para olvidar, para perdonar y el mejor para volver a empezar”


-Ya que lo mencionas, pasamos por una etapa de total desconcierto y, de hecho, es tu primer año sin gira y sin ni siquiera saber cuándo la tendrás…

-Bueno, empieza en marzo y vendremos a Sevilla en mayo y quedan muy pocas entradas. Ha sido una locura inexplicable porque la gente necesita otro tipo de bálsamos. Debemos entretenernos y desinhibirnos más que nunca.

-Tú con tus redes nos has dado muy buenos ratitos durante el confinamiento…

-Era el objetivo, que fuéramos capaces de que una serie de personas se fueran a dormir más contentos. El programa que hicimos de Internet no tenía otro afán, aunque, lógicamente, luego la historia creció porque era una cantidad increíble de seguidores que se conectaban buscando buenas noticias. Había tanto ruido, y tantas oscuridades, que nadie las veía.

-Afirmas que tu público te ha salvado, pero, ¿eres dependiente de él?

-No hablo en ese sentido. No vivo en el yoísmo desde hace mucho porque, como padre, no me lo puedo permitir. Intento manejar el ego, algo bastante complejo, pero no tengo dependencias en ese sentido. Tengo 47 años y ya pasé todo eso de creerme que era el hijo del capitán general. Cuando me llegó el éxito tenía 33 o 34 años y había vivido lo suficiente para contemplarlo desde la madurez, aunque entiendo que pueda pasar que, ante un triunfo desorbitado, se te vaya de las manos.


“Siempre me ha tocado convivir con el “no se puede” y con el “ya veremos””


-A ti te pasará, como jurado de “La voz”, que notarás cómo muchos de estos chicos no están preparados para la industria musical…

-Por supuesto, pero ninguno de nosotros deja a estos chavales sin explicarles cómo es este negocio. En todo caso, puede que crean -por lo que hablábamos antes del consumo-, que todo va demasiado rápido.

-¿Hubieras ido a un programa como el tuyo?

-Si hubiera tenido la oportunidad, sí. Entonces lo único que había eran garitos, y menos mal porque hoy no hay ni eso… No existían las redes y, por mi parte, me pasaba de lunes a viernes dando conciertos en locales pequeñitos y vendiendo CD por quinientas pesetas. Era mi forma de llegar y cómo un proyecto se hacía “viral”, porque redes no había…

-¿Dónde quieres que te lleve tu viaje vital?

-No muy lejos de casa. Con “Aviónica” tengo la mejor propuesta internacional de mi carrera, pero mi niño tiene catorce años y está en un punto esencial de su educación. Espero que este álbum me dé la libertad para hacer lo que tenga que hacer.


“Trabajo de siete de la mañana a nueve de la noche de lunes a sábado y, a veces, puedo pasar el domingo en casa. Que nadie piense que vivo instalado en un yate en el Caribe”


-Tu hijo está muy presente en esta grabación…

-Es que lo suyo son unos niveles altos. Incluso te diré que es la primera vez que canto algo que no es mío, sino suyo…

-¿No te da miedo ser un muro demasiado alto para él? Suele pasar en hijos con padres artistas…

-Me quedo con una frase suya de hace poco: “No sé dónde estudiaré o qué quiero ser pero tengo claro que no quiero ser tu hijo”. Su personalidad está muy marcada y, aunque está claro que será músico, por supuesto no me da miedo que siga ese camino. No es una profesión más complicada que otra cualquiera y te prometo que no me tengo por un ser especial o distinto. Todo lo hago con mucho gusto y, sobre todo, con dignidad pero tenemos los mismos problemas que el resto. Con Hacienda, con el banco… Todo lo demás es fruto de la imaginación. Trabajo de siete de la mañana a nueve de la noche de lunes a sábado y, a veces, puedo pasar el domingo en casa. Que nadie piense que vivo instalado en un yate en el Caribe.

-Has sufrido experiencias muy duras… ¿Cómo vuelves en este renacimiento?

-Estoy empezando a abrir las alas. Nunca he estado tan de puta madre, feliz, proactivo, energético… Esto del Covid pasará pronto y soy súperoptimista. Tengo cierta perspectiva.

-¿Te has llegado a enfadar con la vida?

-Sí. Bastante. Y se veía. Me aparté mucho del mundo y me he dedicado a tapar boquetes que tenía en el alma. Me he cagado en las autoridades “diosísistas” varias veces…

-¿No eres creyente?

-Ya no. Quizás lo fui en algún momento, pero ya no. He encontrado en la ciencia bastantes respuestas. He viajado, he leído y he buscado consuelo en todo pero el consuelo está en nosotros mismos. Y me emociono recordándolo porque ha sido duro.

-¿Has dejado de creer en el amor de pareja?

-El consumo del amor también es fugaz porque las circunstancias son así, pero todo es cíclico. Creo en el amor por encima de todo y, para mí, es la única manera de moverte por el mundo. 

-¿Eres fácil de querer?

-Si me baso en el cariño que me dan por la calle, y los abrazos virtuales que me dan, y cómo me tratan, pienso que sí. Luego, íntimamente me siento muy querido y completo en todos los aspectos.

Ricardo Castillejo

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