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LAURA SÁNCHEZ (II): “Si no viviera de la moda llevaría el pelo blanco y no tendría redes sociales”

31 octubre, 2019

Descubrimos a la modelo -que inauguró ayer la temporada flamenca en las Grutas de las Maravillas de la localidad onubense de Aracena-, en su faceta más personal… 

Ricardo Castillejo 

Tras acercarnos a su perfil más profesional, descubrimos hoy a Laura Sánchez desde un punto de vista más íntimo, tal y como hemos podido compartir en el número impreso de octubre en “Sevilla Magazine”…

-Uno de tus mayores rasgos de identidad es la sonrisa…

-No descubrí que tenía la boca grande hasta los 20 años, que me lo dijo Manuel Outumuro. Él solía comentarme: “Tienes la boca más maravillosa que he visto”. Yo no era consciente de eso pues, para mí, todo el mundo tiene una buena sonrisa. La mayor parte del día intento estar riéndome, aunque hay sesiones de fotos en las que me obligan a no sonreír. Al final, es un papel que tengo que crear.

-Hablamos de una ocupación, la tuya como modelo, que, en cierta manera, han pasado a ocupar las influencers… ¿Cómo ves ese fenómeno?

-Nos ha tocado vivir con ello, es una nueva profesión. Hemos tenido que adaptarnos a todas las evoluciones que ha habido dentro de la moda. En los 90 las portadas de las revistas las hacían las modelos, igual que hubo otra temporada en la que, lo único que veías en esas primeras páginas, eran cantantes. A mí me han permitido dedicarme a otras cosas, aparte del modelaje. Igual que Carla Bruni, que se metió en la canción, a Inés Sastre, que se decantó por la interpretación. Tienes otros caminos y no tiene por qué considerarse intrusismo. Así que, ¿por qué nosotras, en la moda, siempre tenemos que tener la valla puesta? Hay que acostumbrarse a las bloggers e influencers. Es otra generación la que viene, un salto generacional que, a los que somos mayores, nos cuesta aceptar. Lo mismo les pasa a los fotógrafos. Hoy en Instagram cualquiera entiende de fotografía y eso le toca la moral al profesional que se ha formado para ello. Nos tenemos que amoldar sin calentarnos demasiado por lo que viene.

-En cierta manera, ¿las influencers os han sustituido?

-Se han llevado una parte del pastel, aunque también es cierto que tengo muchos colegas influencers y conlleva un gran sacrificio. Paula Ordovás, Dulceida, Jessica Boicoechea… Todas ellas se ocupan de sus propias producciones y no es un amigo el que les hace las fotos. El problema viene en el intrusismo de la influencer. Hay chicas con 1.500 seguidores que exigen sin una base mientras que, otras que tienen cuatro millones y todo un equipo detrás, se preparan mucho porque son auténticas profesionales. Yo, ante eso, me quito el sombrero.

La modelo posando con un vestido de Juana Martín en las escaleras de la torre de Don Fadrique

“Con David (Ascanio) tengo una relación muy de igual a igual, cuando estamos mal alguno de los dos nos cuidamos, es algo sano y eso se nota”

-¿Qué tal te llevas tú con las redes sociales?

-Bastante regular. No soy esclava de las redes. Es más, si no viviera de esto mío, llevaría el pelo blanco y no las tendría, pero es una exigencia que me marca mi entorno laboral. Tengo que estar pendiente de ellas, pero sin obsesionarme.

-Por otro lado, otra de las facetas que has mostrado en tu trayectoria es la de actriz… ¿Hay papeles que hayas tenido que rechazar?

-Nunca me he presentado como actriz, siempre ha sido como modelo, aunque me han reñido mucho mis compañeros porque cada uno se “pone” sus carreras. Cuando empecé en “Los hombres de Paco” todos eran grandes intérpretes y todos habían estudiado para ello, por lo que me parecía una falta de respeto llamarme “actriz”. El gran Paco Tous me advirtió: “¿Tú qué haces aquí? Interpretar, ¿no? Entonces eres una actriz… Hay referentes en esto que no han pisado una escuela de interpretación nunca”. Yo no sabía cómo era el lenguaje del audiovisual. Era algo nuevo para mí, pero soy una mujer muy curiosa y, cuando había un parón, me quedaba en plató y veía como iluminaban, dónde estaba mi plano… Tuve que aprender conforme estaba trabajando. Creo que me lo paso tan bien ahí porque, en el fondo, algo en mí siempre ha tenido su punto de actuación. Incluso solían comentarme: “Tú desfilando lo das todo, sabes transmitir lo que quiere el diseñador”. Por otro lado, todo lo que la altura me ha dado para la moda, me lo ha quitado para la interpretación. En los castings, miento y digo que mido tres centímetros menos. Por eso antes iba con tacones a todos los castings y ahora voy en zapatillas (risas).

-¿Te gustaría hacer más en la interpretación?

-No tengo la espinita porque pienso que todo te llega cuando tiene que ser. Soy pluriempleada, tengo muchas facetas y no puedo centrarme solo en una. No podría entrar en una serie diaria porque no pagaría la hipoteca siendo solo actriz, aunque sí es lo que más me llena, al ser para mí lo más desconocido.

-¿Llevas bien ser personaje público?

-Muy bien. Me considero bastante respetada. Hay un precio que tienes que pagar, pero no soy de escándalos, ni he comercializado con ninguna tragedia de mi vida. A nivel nacional, tanto la prensa como en la calle noto el cariño. No hay ni malas palabras ni nada por el estilo. Es la respuesta a lo que has sembrado. Tengo compañeras que, en las redes, están todo el día borrando comentarios negativos. Me pueden decir como mucho que estoy muy delgada, pero es algo que acepto.

Laura Sánchez vestida por PuroGarbo L´Atelier

-¿En qué te ha cambiado la llegada de David?

-En una forma de vida que es la de no estar equivocada, en pensar que lo que tiene solución se puede subsanar. Tener alguien al lado, como tengo yo en este caso, que es así, y además te ama, te apoye y te quiera, es un pack completo. Tengo una relación muy de igual a igual, cuando estamos mal alguno de los dos nos cuidamos, es algo sano y eso se nota.

-¿Qué se siente cuando tu marido hace un tema dedicado a ti?

-Le he recriminado que, en diez años que llevamos juntos, todavía no me ha dedicado una canción. Él me siempre me replica: “¿Le tengo que poner el DNI a la letra para que sepas que es para ti?”. El próximo single se va a titular “Mucho amor”. Lo he visto nacer y David me asegura que es para mí. Tengo cosas que me han escritos amigos cantantes y se envenena porque me la han compuesto antes que él. Para mí es algo que permanece para siempre. Seremos viejos, nos moriremos, pero la canción se queda.

-¿Eres de decir “Te quiero”?

-Sí, pero es que eso es muy bonito. El “Perdón”, el “Gracias” y el “Te quiero” deberíamos tenerlo todos mucho más presente en nuestro día a día.

La espectacular sonrisa de Laura combinada con una pieza de Alex de la Huerta

“Con trece años que tiene soy madre de mi hija, no su amiga. Una relación madre-amiga es la que tengo con casi 40 años con mi madre. Si hago algo mal, ella es la primera que me lo dice, pero le puedo contar todo lo que le contaría a mi mejor amiga”

-Te percibo como un poco tímida… 

-Más que tímida, prudente. Eso va en mi personalidad. Nunca me gusta ser el centro de atención y peco de eso con asiduidad porque, encima, laboralmente tengo que convertirme en la protagonista. Me encanta comunicar y, cuando tengo que presentar algo frente a dos mil personas no tengo timidez, soy alguien que tiene que hacer esa función. Luego, a la hora de una sesión, sí soy muy prudente.

-Los más “grandes” suelen ser los más “normales”…

-El 90% de los casos, sí. Yo he tenido cerca un compañero que me advertía: “Cuanto menos vales, más te haces notar”. Eso suele ser fruto de inseguridades y hay que saber diferenciar lo íntimo y lo público.

-Háblanos de tu faceta como madre…

-Soy muy pesada. Todo lo que dije que no iba hacer, he acabado haciéndolo (risas). Soy controladora, pero porque creo que tienes que saber dónde están, qué hacen… Ha habido un gran cambio y hoy le das a tus hijos una confianza que, a mí por ejemplo, mi madre no me dio. Cada uno tiene su propio carácter y hay que formar dentro de los valores de la educación y el comportamiento.

Los diseñadores de PurgoGarbo L´Atelier firman este modelo

-¿Eres madre-madre o madre- amiga?

-Yo soy madre. Las amigas en el colegio, y tiene muchas. Con trece años que tiene soy su madre, no su amiga. Una relación madre-amiga es la que tengo con casi 40 años con mi madre. Si hago algo mal, ella es la primera que me lo dice, pero le puedo contar todo lo que le contaría a mi mejor amiga. 

-¿Volverás a ser madre?

-De momento no, pero nunca diré “De esta agua, no beberé”. La maternidad se ha alargado y, si decidiera tener un hijo, sería porque mi instinto maternal aflorara al máximo pero no entra dentro de nuestros planes.

-Estamos en un momento en el que hay mucha reivindicación de la mujer y tú perteneces a un ámbito en el que hay ciertos estigmas alrededor de la “mujer objeto”…

-En cualquier lado puedes encontrarte con circunstancias feas y debes saber cómo cortarlas. Tengo un trabajo donde, por suerte, la mujer está empoderada. La modelo femenina siempre ha estado muy por encima del modelo masculino. Hemos triplicado salarios, por lo cual somos abanderadas del colectivo femenino. Yo no me he encontrado en 22 años ninguna situación de abuso, aunque también las he evitado. A mí todo lo extremo me parece muy negativo y, si voy por la calle y pasa un chico y me dice “guapa”, no me puedo ofender porque no me ha insultado (y así con muchas otras posibilidades…). Las mujeres nos tenemos que apoyar entre nosotras. No hay nada que nos distinga profesionalmente de un hombre. Incluso pienso que, por nuestra capacidad intelectual, las mujeres podríamos llevar mejor un Gobierno.

-En Sevilla empezaste como modelo, nació tu hija… Conoces bien la ciudad, ¿verdad?

-Para mí Sevilla es muy especial. Tengo los recuerdos de iniciarme en el modelaje, crear mi empresa y, como has indicado, dar a luz aquí. En lo laboral es una plaza complicada, pero porque no estamos educado a vivir la moda como yo la he vivido en París o Londres. Cuando llego aquí tengo que ubicarme, nos faltan años para crecer. Quitando eso, en cierto modo quería tener un vínculo con Sevilla y por ello monté mi negocio en este ciudad maravillosa.

-El pasado año se reavivó una polémica relacionadas con tu empresa y otra empresa del sector como “Doble Erre”… ¿Desde dónde vives eso?

-Desde el mundo de la no profesionalidad. Está en la persona, da igual el lugar. ¿Por qué no se puede crear una empresa sin poner la zancadilla? Yo he llegado a la oficina y, es normal, me afectaba lo que pasaba. Venía con otra mentalidad, sin pensar en lo que ocurre en la acera de enfrente. Pienso en lo mío.

-En enero llega la octava edición de “We Love Flamenco”… ¿Qué tienes entre manos?

-Para mí es como otro niño. Tengo a Naia y a “We love Flamenco”. Las cosas se valoran cuando existe un gran esfuerzo detrás. “We Love Flamenco” empezó hace ocho años con mucha intranquilidad por parte de nosotros. Ahora entras en las reuniones con otra actitud. Javi, mi socio, y yo nos seguimos poniendo muy nerviosos el primer día, queremos que todo esté bien porque son ocho meses de mucho esfuerzo y tenemos mucha responsabilidad y queremos ir superándonos edición tras edición. La experiencia nos ayuda a saber cuáles son los errores que no debemos cometer porque el fracaso te enseña más que el éxito.

Un top del diseñador Guillermo Ramírez

-¿Cuál es la diferencia entre “We Love” con otras pasarelas flamencas?

-“We Love Flamenco” no lo considero ni pasarela. Es un regalo que nos hacemos a los sentidos. Desde la ubicación, el entorno, el ambiente… Hemos creado algo en lo que no queríamos abarcar en cantidad, sino en calidad. Le enseñaba a Javi videos de cómo se hacían las pasarelas en los años 60-70 en los salones de los hoteles, quería rescatar eso porque para mí la moda flamenca era la Alta Costura española. No se puede tratar a lo loco, como un bazar de chinos. Estás en la tercera fila y ves la caída del volante y, aunque nos suelen decir que se nos queda pequeño el hotel Alfonso XIII, no quiero grandeza, sino que todo tenga esa misma esencia.

-Laura eres un icono de belleza y de moda en una actualidad en la que tu sector que ha ido creciendo a pasos de gigante… ¿Consideras que lo exterior es determinante?

-La belleza se ha diversificado, no es tan estándar, y eso nos ha provocado que nos relajemos un poco. Antes jamás pensaba ir a una reunión si no iba subida a un tacón. Ahora puedes ir en zapatillas de deporte porque no vale un solo canon. Lo extremo lleva a lo feo. Me gusta cuidarme, pero no obsesivamente, porque hay que tener cuidado con el sector de la belleza. Salgo de mi casa sin maquillar, sin peinar y con el carro de la compra. ¿Por qué tengo que ir maquillada? Si me pilla un paparazzi pues soy así. Tenemos que aceptarnos como somos.

Ricardo Castillejo

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