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Simof,

Moda flamenca de cinco estrellas

3 febrero, 2013

Simof alcanzó su punto álgido ayer sábado tanto en la atracción mediática, encabezada por Jessica Bueno y Kiko Rivera, como en la excelencia de las colecciones presentadas y en la asistencia de público

Ricardo Castillejo

Jornada intensa –y extensa- en Simof la de ayer sábado, día en el que las flamencas se convirtieron en actrices y en princesas gracias a algunas colecciones que demostraron que soñar, por encima de la opaca realidad que nos asola, aún es posible. Así, una vez finalizado el desfile a beneficio de la Asociación Contra el Cáncer se produjo la esperada presentación de Sara de Benítez con “Flamencas al borde de un ataque de nervios”. Un homenaje al universo de Almodóvar que contó, igual que en el resto de desfiles de la jornada, con la presencia de la guapísima Jessica Bueno –espléndida tres meses después de dar a luz-, y donde se disfrutó del trabajo de una profesional que, año tras año, se supera. Moderna y juvenil, la cordobesa inició su pase con una adaptación flamenca del “look” de Penélope Cruz en “Volver” a través de cuadros rojos y blancos tras los que se produjo una sucesión de dos piezas de faldas, también de cuadros, y blusas, también blancas, seguidas de “shorts” negros con taconazos y blusitas con lunaritos, cuerpos ceñidos con volantes en las caderas a modo de solapas de bolsillos, espaldas al descubierto con formas triangulares o trapezoidales y pechos enmarcados por cintas muy a lo Jean Paul Gaultier.

Rosalía Zahino y Encarnación Sola se inspiraron en el mundo de los cuentos para presentar sus colecciones.

Rosalía Zahino y Encarnación Sola se inspiraron en el mundo de los cuentos para presentar sus colecciones.

Ya por la tarde, Rosalía Zahíno –con complementos de Encarnación Solá- llenó de teatralidad la pasarela, tal y como nos tiene acostumbrados, acudiendo en esta ocasión a cuentos como el de Blancanieves, la Cenicienta, la Bella Durmiente o Alicia para convertir a sus protagonistas en las “feriantas” más imaginativas del Salón. Encajes, transparencias, plumas y lentejuelas constituyeron el soporte de un trabajo que, sin duda, señala a su responsable como la Galliano de nuestra moda. En pocas palabras, espíritu parisino en vena. Mucho más tradicional, Pilar Vera logró el segundo lleno –junto a Aurora Gaviño- de un espacio por el que proliferaron los volantes canasteros -u otros dispuestos en dos o tres filas- confeccionado todo, en la primera parte del total, en blanco con cintas de color en mangas o faldas a juego con los mantoncillos. Escotes cuadrados, mangas levemente afaroladas, encajes superpuestos (¿recuerdan la “customización” de la que hablamos ayer?) y colores favorecedores fueron sucedidos por una elegante combinación de blanco y negro –en lunares o lisos-, y, por último, por varias piezas estampadas, en el más difícil todavía, con lunares y encajes. Solo hizo falta echar un vistazo a la calurosa ovación del público para darse cuenta de que Vera posee el secreto del éxito de cómo ir al Real y, sin estridencias, no pasar desapercibida. En cuanto a Nuevo Montecarlo, lo suyo es la discreción en tonos rosas, corales y crudos complementados con cenefas de punto que embellecen a una mujer impecable en su vestir flamenco. Volantitos pequeños, cuerpos que potencian la silueta femenina –estrechándose a la altura de las rodillas- y mantoncillos con flecos largos para escotes en “v” en pecho y espalda. Una elección tradicional que nunca falla.

Pilar Vera junto a Jessica Bueno. // Foto: J.M. Espino

Pilar Vera junto a Jessica Bueno. // Foto: J.M. Espino

Ya en la recta final nos encontramos a una Loli Vera madura en su planteamiento y con dominio de un oficio bajo el que revisó los “dorados años 20” a través de flecos en la cintura y a lo largo de los trajes -que hacían un guiño al simpático “look” del Charlestón-, cintas con plumas en la cabeza, boleras de croché (que también se utilizó sobrepuesto) y grandes escotes con tirantes. Por su parte, Sonibel realizó un recorrido desde la Feria a la Semana Santa y, de ésta, al Rocío con una puesta en escena en la que, por no faltar, no faltó ni una banda procesional, ni una mantilla. Verdes esmeraldas y negros y coral y negro y negros completos (color absolutamente imprescindible esta temporada) formaron parte de una serie de conjuntos que echaron un vistazo a la gitana de siempre pasando por el filtro del ahora. Entre notable y matrícula de honor como calificaciones generales aunque realizando una llamada de atención a la puntualidad en los horarios establecidos que, con retrasos de hasta 40 minutos, merecen, como poco, una cariñosa reprimenda.

No faltaron propuestas infantiles en la colección de Sonia@Isabelle // Foto: J.M. Espino

No faltaron propuestas infantiles en la colección de Sonia@Isabelle // Foto: J.M. Espino

 

Ricardo Castillejo

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