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SOCIEDAD,

Nieves Herrero “He dicho que no mil veces a distintos "realities". Ni sé cocinar, ni podría bailar, soy una cobarde y no podría ir a "Supervivientes"”

5 julio, 2019

Nieves Herrero presenta en su novela, “Esos días azules”, una conmovedora historia de amor en la que se desvela por primera vez la verdadera vida de Pilar de Valderrama, la musa de Antonio Machado. Una mujer que, en el ocaso de sus días, tuvo la valentía de confesar que ella fue la Guiomar de la que hablaban algunos de los versos del poeta. 

Por Ricardo Castillejo

Tiene 62 años y lleva 35 ejerciendo el periodismo tanto en prensa como en televisión y radio. Nieves Herrero ama su profesión por encima de todas las cosas y se implica al cien por cien con cada historia que escribe. Es autora de los “best sellers” “Lo que escondían sus ojos”, cuya adaptación a serie de televisión batió récords de audiencia y ganó un premio Ondas; “Como si no hubiera un mañana”, premio de la crítica de Madrid, y “Carmen”, que se mantuvo durante sesenta semanas en la lista de los libros históricos más vendidos. Ahora regresa con “Esos días azules” poniendo voz a importantes mujeres de la historia que han sido protagonistas de momentos pasados claves…

-Todos los libros que escribes, son largos ¿no?

-¡Ay, por Dios, no hay ninguno corto! (risas). Es que este argumento no se podía contar en dos capítulos… Piensa que ha sido algo secreto durante 80 años y, de repente, la única nieta de Guiomar me dio la oportunidad de recrearlo. Me puso por delante todos los papeles y las cartas de Machado… Sin esto, todo habría muerto con ella. Según viene en muchos lados, la historia de Guiomar era una ficción del poeta, había sido algo muy efímero… Pero según Pilar de Valderrama fueron ocho años y eso es mucho en una relación. Hablamos del último amor de Machado…

-Y de una de las relaciones que más han representado el amor en la poesía… Del símbolo del amor a la realidad… ¿qué diferencia hay?

-Las relaciones se agrandan en función de las distancias. Ellos se podían ver muy poco. Hubo más fuego en ese amor porque había mil impedimentos. Fue algo muy pasional, pero lleno de prejuicios. No podían decirlo públicamente. Ella era una mujer casada con tres hijos y él, viudo. Ella le pidió discreción y él fue un caballero hasta el último día de su vida. ¿Por qué sabemos que era el amor de Machado? Porque se conservan muchas cartas que éste le escribió. Ella quemó algunas, que pienso que fueron las que eran más subidas de tono, y dejó las del inicio de la relación. Se dirigen la palabra como entre iguales porque ella era autora teatral no reconocida, nada que ver con Antonio Machado que sí lo era y tenía éxito como símbolo de la república. Guiomar era de una familia pudiente, de dinero. Muchos afirman que era una interesada, pero hasta que no muere, sus hijas no supieron nada. 

Los jóvenes, mientras haya amor, les da igual que sea epistolar. A veces el amor se sublima cuando no es cien por cien carnal”

-De carnal hubo poco, ¿no?

-Lo que les dejaba la sociedad en ese momento. Encontrarse en un rincón lleno de árboles donde se podían besar, cogerse la mano y poco más. También en otro lugar que era un café comercial. No hubo mucho más. Era una relación epistolar larga en el tiempo donde la libertad, según ellos mismos, la tenían en un tercer mundo imaginario. A las doce quedaban para encontrarse mentalmente. Decía Machado: «Ya tu poeta no sabe en qué mundo vive».

-¿Piensas que las nuevas generaciones pueden entender este amor?

-Yo solo sé que a quienes le he dado el libro en la universidad les ha encantado. Los jóvenes, mientras haya amor, les da igual que sea epistolar. A veces el amor se sublima cuando no es cien por cien carnal. Éste era más que platónico. Ellos se conocían, se comprendían y hablaban el mismo idioma. Eran dos poetas. Precisamente, la gente joven entiende más esto que una persona madura. Es tan bonito lo que hubo que lo de menos es si se consumó o no. Ella, cuando muere Machado, dice que su vida se quedó ahí, que nunca más volvió a enamorarse, y, hasta que no falleció su marido, no se lo contó a su círculo más cercano.

-Te fijas para escribir en grandes personajes de la sociedad y eso conlleva una gran responsabilidad…

-Y más Antonio Machado, que tiene tantos expertos y tantos seguidores. Había mucha responsabilidad y he procurado que, cada vez que hablan los personajes, poner el lenguaje de sus cartas y no inventar. Ceñirme a lo que existió y, en base a ello, ir construyendo el texto.

-¿La literatura ha sido para ti la continuación del periodismo?

-Sí. Yo encaro el libro, primero, como un trabajo periodístico. Empiezo entrevistando a sus primas, a la cartera que llevaba las cartas, yendo a conocer las ubicaciones reales de los hechos… 

-¿No te imaginas escribiendo algo futurista?

-Me falta el elemento periodístico (risas). Puedo hacerlo si hablo de algo como el agujero negro, me empapo con el testimonio de científicos y, a partir de ahí, construyo.

Esta máxima de que “sin periodismo, no hay democracia”, es una realidad. Pero debe haber periodismo de calidad y cuidado”

-Porque, de imaginación, ¿cómo andas?

-Soy más de pisar el terreno. En mis novelas he ido a personajes cercanos porque puedo construir un puzle, pero me cuesta más inventar. 

-¿Qué ha pasado con el periodismo en España?

-Se hace muy buen periodismo y de menos calidad, dependiendo a donde mires. 

-Cada vez hay menos periódicos…

-Eso me da muchísima pena. El periodismo escrito fue mi origen y me provocan mucha tristeza las enormes dificultades que existen en este momento, cómo están cerrando tantos medios… Menos mal que nos están dando una gran oportunidad las redes sociales. Hay periódicos y revistas que han desparecido y se han ido a lo digital. El periodista siempre se está reinventando y adaptando a lo nuevo. El cambio que yo tuve de la máquina de escribir al ordenador fue en meses. Me tuve que incorporar a lo digital como un relámpago. Deberíamos estar más cuidados. Esta máxima de que “sin periodismo, no hay democracia”, es una realidad. Pero debe haber periodismo de calidad y cuidado. Hoy día el periodista tiene que estar en mil cosas y ahí sí que se ha deteriorado mucho la profesión.

-Has estado en primera línea televisiva e incluso no te ha importado colaborar en programas como «Sálvame»…

-Hace cuatro años. Antes de entrar en la públicas, porque éstas te piden estar solo en ellas. Ahora estoy en Telemadrid y Onda Madrid. Me acuerdo que hubo un giro en «Sálvame» y empezaron a llevar periodistas de toda la vida. Además, Telecinco había comprado mi novela y fui. Es que a mí no se me cae ningún anillo. He ido de colaboradora ahora a «Huellas de elefante», que es un espacio de Telemadrid de investigación que me encanta. 

-¿No te atreverías, como Irma Soriano, a entrar en un «Gran Hermano»?

-Ya he dicho que no mil veces a distintos «realities». Ni sé cocinar, ni podría bailar, soy una cobarde y no podría ir a «Supervivientes». Para el miedo no hay dinero. No me veo en «Gran Hermano» llevando al límite a las personas…

-¿En qué formato sí te verías?

-Yo hago en Telemadrid grandes documentales como el de los 50 años del Rey, donde pude entrevistar a todos los expresidentes del Gobierno, incluido Rubalcaba, con el que estuve una hora y media… Ahora lo han sacado y para mí es un lujo. Lo que en la actualidad me conmueve es la historia, saber qué ha pasado…

-Tengo entendido que tu meta es la reina Sofía…

-Siempre lo ha sido. Lo he intentado muchísimo, he hecho programas de televisión dedicados a ella… Lo único que he conseguido es que me invitaran a un café en una universidad con ella y no me decepcionó en absoluto porque descubrí a un ser humano increíble. 

-Hace dos años cambiaste de década… ¿En qué momento vital estás?

-Llevo fatal el número, pero estoy viva. Acabo de perder a mi primo hermano y me ha impactado mucho. Era un hombre de 66 años y ha sido de la noche a la mañana. Me ha dejado muy tocada porque era un deportista, nada fumador y nada bebedor…

-¿Cuál es tu filosofía de la vida?

-Para mí lo importante son aquellos que estuvieron siempre conmigo cuando era conocida y cuando no. Procuro no olvidar eso. Y, sobre todo, un amor enorme a mi profesión. Soy vocacionalmente periodista. Hice Derecho hace unos años con el deseo de ser defensora de pleitos pobres, pero me di cuenta de que lo que realmente soy es periodista. Me planteo mi vida en función del periodismo porque es lo que me emociona y me conmueve. Además, tengo la inmensa fortuna de conocer las grandes historias que he llevado a libros haciendo entrevistas. Detrás de cada ser humano siempre hay una gran historia que se puede convertir en novela. Lo que me falta es tiempo…

Ricardo Castillejo

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