Hace unos días, sin saber por qué, se me vino a la cabeza que, unos conocidos que eran pareja, cortaban su relación. La verdad es que fue una idea que apareció sin saber por qué, de pronto, sin que ninguna conversación me condujera a ello. Simplemente la intuición –que no es nada fantasmagórica y sí mucho más científica de lo que parece-, me trajo ese pensamiento que, esta misma semana, me confirmaban, de forma igualmente sorprendente, inesperada y anecdótica.
Igual que los marineros levantan el dedo y saben por dónde viene el viento, desde siempre me ha interesado dejar que la mente vuelve en libertad y me lleve a pensamientos que en su momento pudieron no tener ni siquiera sentido pero que, conforme el tiempo pasó, encontraron explicación. Porque esa misma sensación la tuve cuando se dio a conocer el noviazgo entre Sonia Ferrer y Álvaro Muñoz Escassi, el cual ambos han defendido con uñas y dientes frente a la opinión pública y cuya ruptura, también en las revistas del corazón que acaban de salir, ha quedado, por parte de la presentadora, confirmada.
Claro que el hecho de que el jinete, ex de Lara Dibildos, sea un seductor nato –con todo lo que eso conlleva-, ayudaba a sospechar que, en esta ocasión, la historia durara tan poco como el resto pero… ¡nunca se sabe! O sí… Porque hay algo que, conforme pasa la vida, me queda bastante claro. Algo que afirmaba Einstein y que, supongo, los demás –por el genio que se trataba-, debiéramos aceptar: “La única cosa realmente valiosa es la intuición”.