A punto de llegar al ecuador de la Feria de Abril 2015 nos acercamos al taller de Carmen Acedo, una de las profesionales artesanas más respetadas de la moda flamenca
La diseñadora trianera Carmen Acedo se ha convertido en un referente en el mundo de la flamenca gracias a un estilo de sabor tradicional y a la calidad en unas confecciones que han triunfado al otro lado del mundo y que ya han vestido famosas como Edurne, Norma Duval o Verónica Forqué.
-Podría decirse que el gran avance de su carrera fue ya en su madurez… ¿Verdad?
-Con la empresa llevo desde el año 2000. Antes cosía desde casa… De hecho, a los 13 años ya estaba cortando mi primer traje de fiesta y poco a poco me fui atreviendo con otros como las novias, las flamencas, el “Prêt-à-porter” e incluso dalmáticas para cofradías… Ahora tengo 58 y puedo afirmar que, desde entonces, solo he hecho crecer y crecer…
-Tanto que ha presentado su trabajo hasta en el Lejano Oriente…
-Hace tres años me fui a Japón una semana y mostré mis creaciones en 19 citas que me habían preparado con empresas, bailaoras, comercios…. Sé que las clientas que hice allí son para toda la vida. Por eso quiero volver. En mi desfile de la última edición de “We love flamenco” pasó una niña japonesa pequeñita que viene cada temporada. Ellos están enamorados del flamenco y muchos, si pudieran, se vendrían aquí.
-¿Cree que allí se le da más valor a su oficio?
-Muchas de las cosas que hago van para el extranjero, sobre todo a Francia… Fuera se valora muchísimo más que aquí nuestro trabajo como diseñadoras de moda flamenca. Son muy educados y nos dan nuestro sitio. Por eso apuesto también por expandirme. Soy una mujer luchadora y no me da miedo nada. Siempre he tirado para adelante… Miedo sería tener el frigorífico vacío pero, lo demás, nada.
-¿Cómo son estos días de Feria en su taller?
-De locura. En estos meses realizamos entre 100 y 150 trajes, todos artesanos y sin que haya dos iguales. Cuando al traje de flamenca le das calidad en el tejido, en la costura y en el encaje, no hay quien pueda contigo. Luego habrá a quien le guste más o menos tu forma de ver la moda andaluza, pero nadie puede dudar de la materia prima y de las horas de dedicación. Ahí está el éxito.
-Y en que ha creado un estilo único porque, sus modelos, se reconocen…
-La gente me dice que como mis canasteros no hay otros. Mis clientas reconocen mis vestidos si los ven en otro lugar y eso me enorgullece porque tanto sacrificio tiene su recompensa. Empecé desde la nada y no he tenido un camino fácil, incluso con zancadillas, pero encontré el rumbo dejando muchas cosas atrás. En tiendas que han tenido piezas mías han querido copiarme y ni aun así han podido.
-¿Entiende lo “moderno” que se está poniendo el mundo de la flamenca?
-Hay que avanzar pero sin pasarse. Me gusta lo añejo. Por eso nunca pondría lentejuelas ni haría mezclas de tejidos que no entiendo. Tengo en cuenta todo: que se pueda lavar, que sea cómodo, que lleve mucho volumen de tejido… Mi estilo clásico no tiene por qué estar reñido con ser joven. Al contrario, le da caché.
