El actor confesó su homosexualidad en el programa “Viajando con Chester” donde, además, habló de su relación con su ex, Miguel Ortiz
Era la primera vez en la que se mostraba tan sincero. Hasta tal punto que confesó su homosexualidad a Pepa Bueno antes incluso de haberse sincerado con sus padres sobre tan delicada cuestión. “Son mayores y he pensado evitarles un disgusto”, aclaraba al respecto el domingo en el programa “Viajando con Chester”, de Cuatro. Así, Fernando Tejero desveló que, a pesar de dedicarse a la comedia, su vida, en los últimos tiempos sobre todo, había sido un “mar de lágrimas” habiendo tenido que acudir a un psiquiatra y a un psicólogo y teniendo que enfrentarse a situaciones como la pérdida de su perro Woody y, sobre todo, la ruptura con su ex, Miguel Ortiz. Un sevillano éste del que le separan 23 años que, por comentarios de la gente, supusieron un gran inconveniente para que dicha unión –sobre la que podría estar replanteándose una segunda oportunidad (de hecho hay fotografías recientes del cordobés pasando unos días en la capital hispalense con su “niño”)- siguiera adelante. “Me preocupaba por él, porque le hicieran daño”, respondía el intérprete a la periodista. “He sentido el dedo acusador de la sociedad al estar con un chico joven. Sufrí un desamor que me hizo salirme del tiesto y hacer cosas que jamás pensé que haría. Incluso me sentí Juana la Loca”.
En cuanto a la ideología, Tejero se mostró bastante tajante criticando a un Gobierno que, según él, ha hecho mucho daño a la cultura. “¿Cómo se entiende que tengamos un 21 por ciento de IVA que casi dobla al de cualquier ciudad europea? Yo hago una película para mí y otra para Hacienda. Me quitan el 51 por ciento y no soy ni multimillonario ni siquiera millonario”, comentaba para sentenciar al final. “Quiero que se piren ya. Sé a quién no voy a votar pero de repente aparecen alternativas maravillosas como Podemos. Que se acabe con el bipartidismo, que llevamos mucho tiempo con él y no funciona”.
Una jugosa entrevista la que se mantuvo con este personaje que, a la vista está, vuelve con intención, por un lado, de “callar bocas” y, en especial, de recuperar el tiempo perdido.