Una de las canciones del musical “Chicago” que más me llaman, y que más desapercibida pasa dentro del repertorio de dicha producción, es “Clase” en la que, Velma Kelly y “Mama Morton” –dos de las protagonistas-, se lamentan de cuánto han cambiado los tiempos y cómo, en la actualidad, las formas y la buena educación han ido perdiéndose, poco a poco, hasta su casi total desaparición.
Un mal éste que sufrimos los que aún creemos en valores como los de no hablar en voz alta ni invadir el espacio de los demás o tener detalles con quienes forman parte de nuestro entorno. Esos que se miran como “bichos raros” si halagan a un ser querido o que no son comprendidos por defender la fidelidad en la pareja. Porque, tal y como confirmaba ayer Mikel Erentxun en una entrevista en estas mismas páginas, o se grita, o no hay quien te haga caso. O uno “aprovecha” toda la oferta sexual a nuestro alcance o eres poco menos que un mojigato a punto de entrar en un retiro espiritual…
Y ahí tenemos a Cristiano Ronaldo que, con una mujer espectacular como Irina Shayk a su lado, no tuvo otro entretenimiento que serle todo lo infiel que le pudo… y más (tal y como las investigaciones “rosas” están poniendo de manifiesto). El deportista, referente para millones de admiradores, no hace sino convertirse en un buen ejemplo de que el “feísmo” está de moda. Un triste panorama donde el buen gusto ha pasado a mejor vida.