El artista, que recalará en el Auditorio Rocío Jurado el próximo 27 de junio para presentar allí su nuevo espectáculo, “Amo Tour”, se desnuda en una personal e íntima entrevista

A sus 59 años se muestra más accesible que nunca y con más ganas también que nunca de hablar de esa paternidad cuádruple que ha desarrollado con sus hijos Diego, Telmo, Ivo y Tadeo. En plena promoción de su disco, “Amo”, Miguel Bosé se ha convertido en un señor muy atractivo que, sin pelos en la lengua, habla de todo aquello que se le pregunta siempre desde el respeto y, al contrario de lo que pudiera parecer, la amabilidad más absoluta. Un inciso que tengo que realizar porque, aunque han sido muchos los que han construido una imagen de lejanía del artista, éste nos demuestra que, mientras más se le conoce, más gusta.
-Seguro que en el Renacimiento hubiera sido un hombre muy de la época… ¿Qué nos sorprendería si conociéramos a Miguel Bosé en alguna faceta que no haya trascendido?
-¡Uy! Eso es otro discurso. Tengo mucho pudor. Soy muy privado. Lo mismo en un futuro se sabe más pero tendría que llegar una situación en la que la música estuviera en otro nivel. Entonces quizás comparta esas otras facetas…
-Hace poco estuvo en Sevilla su madre y nos avanzó que se iba de España porque estaba cansada de tanta “catetez”… ¿Comparte su opinión?
-Bueno, España es un país y una suma de culturas espectacular. Yo que conozco casi toda Europa puedo asegurarte que no hay tanta riqueza distribuida. Es fantástico. Y a nivel humano, también. La política es otra cosa. Dista de lo que nos merecemos. En cuanto a mi madre, es un comentario típico de personas de esa edad. Viene de unas raíces, se integra en otras y luego echa de menos las suyas (a las que termina regresando).
-¿Está en el punto, como su madre, de poder decir lo que le da la gana?
-(Risas) No, no digo lo que me da la gana. Digo lo que siento y tal y como lo siento. No he llegado a ese arrojo de vehemencia.
-Hay un tema en su disco que se llama “Libre ya de amores”… ¿Ha dejado de creer en ese sentimiento?
-Ese tema habla del período en el que se acaba una relación y vuelves a estar “en el mercado”. Tras el enamoramiento surge una armada de pequeños burgueses que son los temores y que terminan haciéndose molestos y acabando con las relaciones. Cuando te has desprendido de esas “termitas” piensas: “¿Qué ha pasado?”. Entonces el mundo se ilumina otra vez. Ahora que soy padre sé lo que es el amor de verdad. Lo otro es encariñarse, el encoñamiento, la amistad, la solidaridad… La paternidad es el amor con mayúsculas. Lo otro es enamoramiento.
-¿Tan fuerte es ese paso de tener hijos?
-Te cambia la vida. Es la diferencia entre una comida con sal y sin sal. Parece como nada pero cambia el mundo. Desde la agenda al resto… Todo lo que es tuyo deja de pertenecerte y encima es para siempre… Es una experiencia que me ha llevado a pensar cuánto me debieron querer mis padres y a entenderlos más a través de mis hijos.

-¿Cómo se valora usted en esa faceta de papá?
-Soy un padrazo de la hostia… Además, soy padre y madre. Las dos cosas. Es un proyecto elegido muy conscientemente. Mi carrera está hecha. No me imagino haber sido padre durante mi trayectoria. Hubiera hecho mal las dos cosas. Soy padre soltero en un continente como Europa donde luego llegan idiotas como Dolce & Gabbana creando una radicalización vaticana… En Estados Unidos los vientres de alquiler están legislados. En México, también. Son millones de personas las que pueden acceder a una familia (heteros, parejas gays…).
-Son 59 años los que acaba de cumplir… ¿Se sigue considerando joven?
-Es que por un lado está el cuerpo y, por otro, la cabeza. Mucha gente más joven que yo está anclada. Claro que por las mañanas me tengo que engrasar los rodamientos… Igual que un coche (risas). Es la biológica. Lo que sí es espectacular es la mente. Es tan independiente al resto… Todo va en la actitud. Soy tremendamente curioso, como mi hijo Tadeo, que tiene la misma curiosidad que yo multiplicada por diez, con lo que será un hombre seguro muy feliz, muy chispeante… Mi madre, por su parte, tiene una cabeza joven, osada y con una lucidez brutal.
-¿No usa bótox?
-Me da pánico. Tengo aversión a las agujas… “Agujafobia” sería, ¿no? (Risas). Hace poco me pasó con una cantante italiana que conocía (y que desapareció), que me la volví a encontrar y no la conocí… ¿Tú sabes el cariño que yo le tengo a mis arrugas? ¿A mis kilos? Ahí he gastado todos mis ahorros, mi VISA…
-Miguel, tiene fama de tener muy mal carácter pero lo encuentro muy simpático… ¿Es por estar de promoción?
-(Risas) ¿Quién no lo tendría recibiendo determinados acosos de determinado tipo de prensa? Ahí tengo una “mala hostia” que te cagas… Y no reparto que, si no… Tengo mucho carácter y mal carácter cuando se me desata. Pero me conviene esa fama. La alimento bastante. Llevo muchos años ganándome el Premio Limón con medios que no me aportan.
