Una de las cosas que he aprendido con más firmeza este año es que existe mucha palabrería barata con la que algunas personas se empeñan en decirte lo importante que eres para ellos sin, a la hora de la verdad, demostrar nada. Pasa en lo laboral, en la amistad, en el amor. En todos los planos de la vida. Claro que, si hubiera mirado más a los ojos –y me hubiera dejado llevar más por mi intuición-, otro gallo me habría cantado. No importa. Nunca doy nada por malo si la lección que sacamos es positiva.
Y por lo que parece, a Mónica Martín Luque le ha sucedido algo parecido porque, a punto de casarse con su novio (ocho años menor que ella), decidió suspender dicho matrimonio sin, según su testimonio, “terceras personas de por medio”. El amor se les acabó por discutir demasiado y se dijeron adiós para, con el paso del tiempo, darse cuenta de que no solo se echaban de menos sino que, además, otros sentimientos nuevos –que él le está demostrando con hechos y no con palabras- nacían entre ambos.
Lo importante es ser consciente de tus valores y de que, si alguien se marcha, al final, no pasa nada. La vida sigue, hay mucha gente deseando conocerte y dispuesta a ganarse tu corazón y no merece la pena echarle cuentas a medios días cuando hay días enteros. Quien quiera estar a tu lado, que te lo demuestre… y ya veremos.
