Decimos adiós esta semana próxima a 2015 y damos la bienvenida a un 2016 para el que, siguiendo las enseñanzas de sabios personajes de la historia, tengo los siguientes propósitos de enmienda:
1. Aceptar lo que otros tengan que decirme y, sobre todo, otros que tengan diferentes puntos de vista al mío que me enseñen a mirar con otros ojos (Benedetti).
2. Cambiar todo lo que sea necesario, sin temor a que, lo que hoy piense, sea diferente a lo que pensaba hace un rato. Porque, si las circunstancias son diferentes, nuestra actitud y respuesta debe ser distinta (Keynes).
3. Desconfiar de los más jóvenes, porque para eso se van cumpliendo años (Shakespeare).
4. No echar cuenta de las palabras, saber que muchas son las veces que decimos cosas que no sentimos y que todos, sin excepción, nos protegemos con lo que hablamos (Einstein).
5. Reconocer que cada día será una nueva oportunidad para aprender porque la formación nunca se termina (Sócrates).
6. Alejarme de las personas que usan mi mente para echar basura en ella porque, quienes están infelices, buscan tu infelicidad (Dalai Lama).
7. Reducir el miedo y saber que, la mayoría de las ocasiones, lo que más deseamos está al otro lado porque todo es un cálculo equivocado donde, el mejor resultado, es comprender que, tras un “nunca”, hay un “siempre” (Federico Moccia).
En definitiva, ser la mejor versión de mí mismo y envolverla con las pieles que la sepan acariciar. Quienes así lo entiendan, son bienvenidos.