Un juez tendrá que decidir el próximo 3 de febrero quién se encargará de la custodia del hijo de Madonna, que no quiere vivir con ella por sus estricta disciplina
Claro que esta guerra por la custodia no estaría siendo llevada demasiado bien por la “estrella”. Por un lado, sus tres últimos conciertos han dado bastante que hablar, no porque usara la provocación y el sexo a la que tiene habituados a sus fans, sino por su falta de puntualidad a la hora de iniciar los espectáculos. En Nashville comenzó dos horas más tarde, mientras que en el estadio de Atlanta no subió al escenario hasta las once de la noche, algo poco habitual en los horarios americanos de este tipo de shows y que provocó un enorme enfado de parte del público por tener que irse antes de que diera comienzo la actuación (puesto que el último tren con salida a la ciudad salía antes). Además, por si fuera poco, Madonna ha sido acusada de subir borracha al escenario de Louisville en Kentucky e incluso rompió a llorar en México DF mientras explicaba: “Todos atravesamos épocas de cambio en nuestras vidas y yo estoy involucrada en una de ellas”. Por otro lado, la “diva del pop”, de 57 años, comparte continuamente en las redes, a modo de chantaje emocional, fotos de estampas familiares como llamada de atención a su hijo. “Es posible ser intérprete y buena madre”, declara con la imagen de la familia en el “backstage” de uno de sus montajes.Mientras tanto, nuestra protagonista parece haber encontrado consuelo en su ex marido, Sean Penn, con el que habría retomado la relación 30 años después de la ruptura de su matrimonio. Habrá que esperar a principios de febrero para saber qué ocurre, aunque Rocco, que tiene las ideas muy claras, insiste en no vivir con su mamá. Es más, según adelantaban medios británicos, el joven estaría estudiando la posibilidad de pedir la emancipación legal cuando alcance los 16 años y así quedarse en Londres sin tener que solicitar los requerimientos de un magistrado.
