Vuelve el SIMOF esta semana al Palacio de Congresos celebrando una edición, la número 22, en la que Sevilla se convertirá de nuevo en el centro de atención de la Moda Flamenca
Será el jueves cuando vuelva a inaugurarse el Salón Internacional de la Moda Flamenca sobre el que, una vez más, conversamos con su máxima responsable, Raquel Revuelta. Una mujer gracias a la que Andalucía ha elevado su voz en el diseño a nivel nacional (e internacional) que ha sabido encontrar el equilibrio entre el trabajo y una vida personal en la que sus tres hijos, Claudia, Miguel Ángel y Nicolás, son su gran éxito. Más allá, la modelo, tras su ruptura con el torero Raúl Gracia, “El Tato”, se encuentra soltera, y sin compromiso… ¿cuáles serán las claves para conquistar su corazón?
-¿Es posible renovar Simof cada año o la fórmula es la misma repetida?
-La fórmula debe ser la misma porque es universal. Se utiliza en todas partes del mundo y es la que llevan a cabo todos los diseñadores. Lo que sí es cierto que el contenido debe hacerse más atractivo. Ése es nuestro objetivo y nuestra intención. Por eso hay que darle mucho a la imaginación y por eso tenemos un equipo muy creativo y estamos en permanente contacto con el sector. En esta edición hemos mejorado actividades como el Premio Flamenco en la Piel, que se le entrega a Sara Baras y Victorio y Lucchino, galardones como el de “La más querida”, que recibirá Pilar Vera, y una cuestión muy interesante que estaré en disposición de contarla en breve y que a todos nos entusiasmará seguro porque tendrá proyección internacional.
-¿Los nervios y la ilusión son los mismos?
-Sí. La responsabilidad es mayor y ésa es una sensación satisfactoria que da orgullo. SIMOF es un gran evento que ha creado y ha promovido el sector, que antes no existía. Vemos que la evolución es constante. Es increíble que existan tendencias y nuevas propuestas que siempre me emocionan. Al fin y al cabo, se recoge nuestra idiosincrasia y eso provoca sentimientos.
-Hay nombres ligados a la historia del SIMOF, como Vicky Martín Berrocal, Ángeles Verano, Pol Núñez… que ya no desfilan… ¿Eso repercute negativamente en el salón?
-No puedo entrar en los motivos personales de cada firma. Cada uno tendrá sus razones y yo las respeto. Nosotros ofrecemos la principal y única plataforma profesional e institucional en el mundo y luego cada uno es libre de considerar lo que crea oportuno. En el caso de Vicky Martín Berrocal no hará colección, en otros no voy a valorar. Nosotros estamos para dar la mejor infraestructura, el mejor equipo de modelos… Eso sí, me da un poco de melancolía no tener a diseñadores que han crecido y se han hecho con nosotros pero eso no perjudica porque es el formato que es y seguimos teniendo el mismo número de desfiles, suscitando el mismo interés (más de 200 medios acreditados)… Que haya más eventos de moda flamenca crea más adictos. Eso nos interesa a todos.
-¿En qué momento personal le pilla a Raquel Revuelta toda esta aventura?
-Como siempre. Muy implicada. Desde que empezó la crisis me dedico única y exclusivamente a mi empresa. Tengo esa responsabilidad. Están saliendo las cosas bien y tenemos proyectos. Y por mi parte estoy fenomenal. Nadie cuestiona mi profesionalidad, en la sociedad sevillana soy muy valorada, me siento querida… Mi estado permanente, eso sí, es de inquietud. Tengo que generar ilusiones y ésa soy yo. El que me conozca lo sabe. Si algún día no soy empresaria seré creadora de algo. Me encanta eso. De hecho, creo que, cuando me jubile, me dedicaré a pintar (risas).
-¿Cómo lo ha hecho como madre?
-He sido una madre vocacional. Me encanta ser madre. Mi instinto lo tengo desde joven y he disfrutado mucho de esa faceta. Me lo he “currado” y lo he padecido porque lo he llevado todo para adelante pero “sarna con gusto, no pica”. Mis hijos son unas personitas maravillosas, con valores, con principios, que tienen claras las cuestiones prioritarias en la vida y saben discernir.
-¿Entendió mejor a sus padres siendo mamá?
-Por supuesto. Eso nos pasa a todos. Desde el minuto uno. Cuando nace tu primer hijo, ya miras a tu padre y a tu madre de otra manera.
-¿Ganas de enamorarse?
-No tengo especialmente ganas de nada de eso. Estoy muy ocupada y, afortunadamente, mi vida es muy activa. De momento no me apetece pero uno no lo decide. Son cosas que no se planean.
-¿Qué le pide a alguien que quiera conquistar su corazón?
-A estas edades maduras tenemos una mochila cargadita. A lo que aspiro es a sumar siempre, a que mi pareja sume, que no reste. Que todo lo que venga sea para mejor. Si no, no tiene sentido. Sigo siendo romántica. Me encantan los detalles aunque te vuelves más pragmática y más realista. Eso no quita capacidad de sentir. Las contenciones me parecen poco saludables (risas).
