La cantante sevillana actuará esta noche en el Festival de las Naciones que se está celebrando en el Prado de San Sebastián
Sus inicios fueron muy personales ya que desde sus primeros años estuvo rodeada de artistas del flamenco y de la música como Manolo Soler, Quique Paredes o Jesús Bola. Pero poco a poco la pasión por ese mundo provocó que se convirtiese en más que un “hobby”, comenzando a los once años a estudiar piano –a día de hoy lo que más la identifica- y cante. Aunque su primera etapa, con el disco “El Callejón del Agua”, fue más instrumentista se encuentra inmersa en la composición de nuevas canciones para su tercer álbum con el objetivo de mostrar más su fuerza vocal. La pianista y cantante ofrecerá hoy un concierto con entrada gratuita a las diez de la noche en el Festival de las Naciones y contará con la colaboración especial de Andreas Lutz, del grupo O’Funkillo, y del Coro Infantil ‘La Ilusión’.
-¿Qué te gusta ofrecer al público en tus espectáculos?
-Mi intención, además de que exista un mensaje profundo, es que el público se emocione, disfrute y sobretodo se vaya siempre con una sonrisa.
-Llevas mucho en esto, ¿crees que te está costando más de la cuenta conseguir el reconocimiento?
-El mundo de la música y del arte es duro, es una lucha constante en la que nunca se deja de aprender. Hay mucha falta de apoyo cultural, aunque creo que ahora mismo en nuestro país falta apoyo en todos los sectores. Yo personalmente siempre voy a agradecer a todos los que me dan ánimo y me siguen. Creo que con el tiempo cada cosa queda en su lugar. Ahora personas que antes me han dado de lado están viniendo a mí.
-¿Ser mujer es un impedimento en el mundo del flamenco?
-Yo creo que sí, o por lo menos lo ha sido durante muchos años. Aunque también digo que nunca me he sentido rechazada de manera importante. Lo que me molesta mucho es que me traten como si fuese cascarón de huevo solo por ser mujer. Eso lo noto mucho en los halagos, que suelen contener siempre una referencia al físico.
-Estás casada y tienes un hijo, ¿es difícil compaginar la familia con esta profesión de tantos viajes y compromisos?
-Se lleva muy bien. Si ya es un esfuerzo hacer un viaje, ensayo y concierto, con un hijo tienes que hacer el doble o el triple para llevarlo todo para adelante. Pero con mucho gusto porque luego la satisfacción de llegar a casa y ver la carita de tu niño, o cuando me acompaña en las actuaciones y lo veo entre bambalinas, no tiene precio.

