No depender económicamente de la música es una tranquilidad para este cantautor sevillano que, el viernes en “La Sala”, volverá a subirse al escenario para disfrutar y hacer disfrutar con su música
¿Habéis escuchado cantar a alguien y notar con una primera sílaba que tiene magia? Esto fue lo que me ocurrió con Chiqui Calderón, un fantástico cantautor que vuelve a encontrarse con el público de su tierra este viernes a las 21.30 horas en “La Sala”, donde hará un repaso a su discografía compuesta ya por tres álbumes de estudio. Nacido en una familia donde el arte era y es uno de los ejes centrales -su hermano, Joaquín Calderón, es también un reconocido productor y arreglista de grandes intérpretes nacionales- su incursión en la música como intérprete y como compositor se ha producido desde el principio de manera natural y totalmente independiente a grandes multinacionales, tras rechazarlas en un primer coqueteo por ser un mundo de posturas e intereses que no se acerca nada a la forma de entender una de sus pasiones.
-¿Nunca te has planteado la música como una salida profesional? ¿Por qué?
-No tengo presión de ningún tipo ni pretensión de nada, siempre ha sido un divertimento. Cuando he visto a mi alrededor algún compañero que sí se lo ha tomado así y he comprobado cuánto se sufre me he alegrado de mi decisión. Conseguir vivir de esto es complicado y me hubiera provocado una presión que ahora mismo no tengo. Con mi postura solo recojo recompensas como son quizás, además del disfrute personal, prestigio en el público y un apartado económico, sin ser éstas mi principal motivación. Me dedico también a otras cosas.
-Entonces, ¿no has sido una persona de tener grandes sueños?
-Siempre me han puesto muy nerviosos, al igual que la sinceridad. En el fondo, ¿para qué sirven? No hay nada más cruel que soñar algo maravilloso y luego despertarte y ver que no es verdad, por lo que llega un momento que trato casi de evitarlo para poder vivir en paz (risas). Creces, maduras y te dices “bájate de la nube que esto consiste en trabajo, trabajo y más trabajo”.
-También te dedicas profesionalmente al sector de la imagen, ¿qué lugar ocupa en un cantante?
-Es una pregunta que no sabría responderte porque luego ocurren cosas sorprendentes y un “look” que no crees que pueda funcionar, de pronto, lo hace. Creo que el lugar lo eligen los demás, dependiendo de lo que signifique la imagen para cada uno.
-¿Pero hasta qué punto es el físico el que marca el éxito en algunos cantantes?
-Depende del género del que hablemos y a quien quieras atraer. Indudablemente es importante porque el ser humano es así y de entrada le gusta todo lo que sea agradable, pero no creo que sea fundamental. Un ejemplo de esto es el flamenco, un estilo donde el aspecto se descuida mucho más y lo que prevalece son otro tipo de cuestiones.
-A aquellas personas que aún no conozcan a Chiqui Calderón, ¿cómo le contarías que es un concierto tuyo?
-Algo lleno de verdad, hay poco “show” y fuegos artificiales. Al no tener presión de nada, disfruto más, y esto de alguna manera se transmite. Todo lo que hago en el escenario es real, no hay ninguna impostura ni necesidad, solo la de compartirlo con todos.

