Con tres décadas de vida, SEVIMER constituye uno de los mayoristas de fornituras textiles más destacados, suministrando temporada tras temporada a tiendas y a profesionales del sector
Cintas, bordados, encajes (con todas sus correspondientes subdivisiones), hombreras, plumas… Todo aquello que un diseñador pueda imaginar para enriquecer una prenda puede encontrarlo en SEVIMER, mayorista de fornituras textiles donde, en esta semana del SIMOF, conocen muchos de los secretos que a los trajes que desfilarán sobre la nueva pasarela del Auditorio de Fibes los hacen más especiales aún de lo que ya de por sí son. Acompañados de Paula Sanjurjo desvelamos los entresijos de un apasionante mundo esencial para que la moda (y la moda flamenca, en concreto), pueda crecer acorde a las tendencias del momento.
-¿En qué se ha notado más la evolución del traje de flamenca desde vuestra experiencia?
-Para empezar la creación se ha refinado mucho. Hasta hace diez-quince años era un tipo de moda muy estandarizada y uniforme. Había cuatro o cinco fabricantes que producían en cadena, reduciendo así las opciones. Desde entonces la personalización ha sido mayor, apareciendo firmas pequeñas o medianas que han sofisticado las piezas, preocupándose mucho más por el diseño y dejándose influenciar por lo urbano, que es lo que le ha dado vitalidad.
-¿Y el presente? ¿Cómo lo ves?
-Pues después de un tiempo “in crescendo”, con mucha gente que se ha incorporado a este ámbito, hay una cierta saturación. Después de fases muy creativas, la resaca es incuestionable. Hace un par de años se redujo el adorno y se le dio más importancia al tejido pero en la práctica hablamos de un vestido de fiesta y como tal requiere de esa impronta (y más en Sevilla, que es tan barroca). Cuando se simplifica mucho en la flamenca, el cliente se cansa rápido.
-¿Cuál es vuestra relación con los diseñadores?
-Les proveemos. Pasan por nuestras instalaciones y escogen lo que más les gusta de nuestros productos, algunos desarrollados por nosotros mismos. Claro que entre ellos hay competencia, pero eso es algo normal.
-¿Y es posible, siendo el mismo material, que el resultado sea muy distinto?
-Te lo garantizo. Una cosa, en función de la mano que la aplica, es de una forma u otra. Es como un pintor. Del mismo pincel sale una Inmaculada de Murillo o “Las señoritas de Avignon”. Aparte, hay piezas que, si las “customizas”, puedes convertirlas en otras muy distintas.
-¿Existen límites para la moda flamenca?
-Verás, la fortaleza de esta moda es que no tiene un canon, aunque sí hay un espíritu, una atmósfera que no puede desaparecer. Luego, algunos quieren ser más originales que nadie y hacen verdaderas barbaridades.

