El cantante, que acaba de ofrecer un concierto en el Teatro Alameda de Málaga, celebra 35 años con la música lanzando un álbum grabado junto a la Orquesta Filarmónica del Mediterráneo
Francisco es, en esencia, buena gente. Un cantante que ama su profesión y que cuenta con el instrumento privilegiado de una voz la cual, con el paso del tiempo, ha ganado en matices, sin perder esa claridad y potencia que, desde el principio, le ha caracterizado. Ahora, a “Latino”, “A dónde voy sin ti” o “La chica del poster”, tres de los clásicos que ha popularizado durante su trayectoria, le suma cuatro temas inéditos para presentar “35”, nuevo álbum de un intérprete casado por tres veces que ha encontrado en Paca, su compañera desde hace más de un cuarto de siglo, su “alma gemela”.
-Ahora que las carreras duran tan poco, ¿cuál piensas que ha sido la clave para tu longevidad como intérprete?
-Seguir siempre mi intuición. Y conservar un estilo. Han intentado desviarme muchas veces pero he sido muy consciente de que la forma de cantar de un artista es como su huella dactilar. Hoy en la radio cuesta identificar a la gente. Lo hacen todos de forma muy similar.
-Para triunfar en el sentido absoluto, ¿hay que pasar por el filtro de la prensa “rosa” y convertirte en personaje?
-Para mí la prensa del “corazón” es un buen aliado. Lo que pasa es que yo he vivido una etapa en la que era distinto porque se nos cuidaba y se nos mimaba. Todos nos necesitamos. Ahora todo es más como de usar y tirar. Soy separado en dos ocasiones y la vida privada tiene que quedar en casa. Si no, es negativo. Claro que, al dedicarnos a algo público, todo sale. Lo principal es tener buenos temas, hacer producciones estupendas y cuidarte. Al final, el éxito y el fracaso van de la mano.
-¿Cómo ves eso del amor? Hay quien no crea ni que exista…
-Tengo la suerte de haber encontrado al amor de mi vida en mi mujer. Estaremos juntos hasta el final de mis días. La base principal es el respeto. Y quererse mucho. Estas cosas ocurren. Somos seres humanos y los artistas no somos robots ni máquinas. El amor hay que cuidarlo y ser celoso de ese sentimiento, aunque no sea el más indicado para dar consejos porque me he casado tres veces. Lo que no puedes es ser infeliz por mantener una imagen cara a la gente.
-Francisco, en paralelo a los méritos profesionales, ha tenido fama de galán…
-No, nooo… (risas). Eso son habladurías (risas). Solo he sido cómodo de ver pero el único que se las ligaba a todas era Bertín (risas). Doy mi palabra que me he comido una y me han contado veinte. Me gustan mucho las mujeres, desde luego. Y la cerveza (risas).
-Y tú de mujer, ¿qué tienes? Porque en “Tu cara me suena” imitaste a alguna…
-Fíjate que puse dos cláusulas en el contrato: no cantar en inglés, porque no lo hablo, y no vestirme de mujer. Pero no por nada sino porque me daba una vergüenza terrible…
-¿Y cómo pasaste por el aro?
-Pues me ayudó mucho Santiago Segura. Éramos unos compañeros fenomenales y me pidieron hacer de Rocío Jurado, a la que quiero mucho. Hay que saber muy bien dónde está la “línea roja” y que no sea una parodia sino un homenaje. Era el primer programa que se hacía en España de este tipo y la primera vez que un señor conocido salía de señora y Santiago me preguntó: “¿Lo vas a hacer de corazón?” y le dije que sí. Así pasó. Debo tener bastante de mujer porque soy muy protector. Tengo mis niños cinco nietos y me encanta y hasta soy un “coñazo” con mi gente. Además conecto mejor con el género femenino que con los tíos bárbaros (risas). Mi imagen nunca ha molestado al hombre. He agradado a las señoras y a sus esposos.
-Tú que tienes esa garganta tan privilegiada, ¿qué piensas de DJs tipo Kiko Rivera que se dedican a la música?
-No voy a dar mi opinión (risas). Hacen “bolos”, palabra que detesto (lo mío son los conciertos). Hay que respetar a todo el mundo. Igual que con los programas de televisión. Me da rabia que jueguen con los sueños de los chavales.
-¿Harías un dueto, que se llevan mucho en la actualidad, con alguna figura del sonido latino?
-Hombre, si Luis Fonsi o Carlos Baute me lo propusieran, me encantaría. Igual que yo he invitado en grabaciones a otros.
-¿Hay en España alguna voz masculina mejor que la tuya?
-Eso no lo sé (risas). Pregúntale a mi mujer (risas). Lo importante no es la voz, ni cantar sino encantar. Puedes tener un gran “chorro” de potencia y no conectar con los espectadores. En mi caso tengo la suerte de poder hacer muchos géneros pero depende de infinidad de factores. De mujeres destacaría a Rocío Jurado, o a Isabel Pantoja o a Paloma San Basilio y en el sector masculino soy de la generación del 80. Antes estaban Dyango, Raphael, Camilo Sesto, Nino Bravo, un mito que falleció muy joven y que dio fama a las voces valencianas…
-Tienes 58 años… ¿Cómo ves la vida desde tu momento presente?
-Tengo que trabajar mucho más para ganar muchísimo menos (risas). Pero estoy contento y satisfecho. Me acompaña la salud y el trabajo y el cáncer de este país es la carencia de empleos. No me puedo quejar.