Hasta mañana tienen la oportunidad de ir a Mérida a disfrutar de la representación de “Calígula”, texto de Albert Camus dirigido por Mario Gas y protagonizado por el soberbio actor Pablo Derqui quien, sobre el escenario del clásico teatro meritense, realiza una perfecta y magistral composición de este personaje que ha pasado a la historia sobre todo por su maldad.
Porque, aunque cueste trabajo creerlo, existen personas que son malas en esencia y a las que les gusta hacer sufrir a los demás insultándolos, vejándolos, molestándolos… y hasta asesinándolos. Eso es lo que, siempre según los relatos de los que escribieron la biografía del emperador romano, hacía éste. Y por eso, cuando su entorno y el pueblo no pudieron más, terminaron quitándolo de en medio.
Al final, como dice uno de los personajes de la citada función, solemos buscar una cierta seguridad y es evidente que este tipo de individuos, peligrosamente locos, lo que provocan es todo lo contrario. ¿Imaginan cómo sería el mundo si fuéramos violando a nuestros/as hermanos/as u obligando a prostituirse a nuestros/as hijos/as o pegando o matando a quienes nos apeteciera sin razón alguna? Pues tampoco hace falta imaginar demasiado. Miren a su alrededor. Lean las noticias porque a día de hoy siguen existiendo “Calígulas” por ahí sueltos. Depravados que atemorizan con su crueldad y que incluso a veces permanecen impunes por sus actos. Menos mal que al final la luz y el bien terminan triunfando. O al menos eso dicen…

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