La conocimos con 13 años en la edición de 2014 de “La Voz Kids” y ahora, a sus 16 años, empieza a forjarse una carrera como intérprete con temas como “La felicidad” o su nuevo “single”, “Nada”
A pesar de su juventud, Triana de Alba (Triana Sánchez de Alba, su auténtico nombre) ha vivido experiencias tan traumáticas como el fallecimiento de su padre, víctima de un extraño veneno transmitido por la picadura de un mosquito tras su paso de su hija por Telecinco. Pero a la vez también ha conocido el éxito de participar en programas como “Menuda noche” (al que llamó ella sola con seis años), primero, o “La Voz Kids”, después, auténtico espaldarazo cara al público. Muchas experiencias que le han hecho, sobre todo, reforzar una forma de ser única y natural que irrumpe como un soplo de aire fresco en el panorama musical.
-¿No te da la sensación, al ser tan joven y haber hecho tantas cosas, que te estás perdiendo algo en el camino?
-Hombre, por una parte sí. Hay veces en las que mis amigas me dicen de salir y yo me quedo en casa pero tampoco supone un gran sacrificio puesto que me gusta mi hogar y, cómo no, esta profesión.
-Rosario Flores fue tu “coach”… ¿Te dio algún consejo?
-Que sea yo misma y que no cambie ni me hagan cambiar. Soy muy natural y trato de ser yo misma siempre.
-Muchos participantes de concursos televisivos terminan convirtiéndose en productos de una temporada… ¿Has hecho esta reflexión?
-Mira, cuando terminó “La voz” veía que todos mis compañeros estaban haciendo galas. Entonces hablé con Jesús, mi representante, y me dijo que si prefería eso, podíamos hacerlo pero que si lo que quería era una carrera, tenía que esperar. Bisbal, por ejemplo, no ganó “OT” pero mira dónde está…
-¿Pero tienes “plan B” por si acaso no sale como pretendes?
-Pues sí. De hecho yo antes era muy mala estudiante y, desde lo de mi padre y mi paso por Telecinco, me cambió el “chip”. Es como si tuviera más sentido de la responsabilidad conmigo y los míos. Miro a las niñas de mi edad y me siento más madura y con otras prioridades. Soy como la madre de mi propia madre.
-Cantas “La felicidad” pero… ¿qué es ese sentimiento para ti?
-Depende cómo lo quieras llevar. Desde luego, yo soy muy feliz con lo que tengo. Viendo una “peli” con palomitas, con mi familia, en un concierto… Son momentos.
-¿Cómo superas las malas rachas?
-Me considero una niña muy fuerte pero cuando me entran los “bajones” no quiero que nadie me hable. La música y mi mejor amiga son en esos instantes mis mayores ayudas.
-No tienes novio pero con los hombres… ¿bien?
-La verdad que prefiero estar sola (risas). He tenido uno y fue regular. No tengo prototipo. Me fijo más en su personalidad aunque prefiero al estilo antiguo, que sean ellos los que te conquisten.