Mañana jueves se cumplen veinte años del inicio de un programa histórico del que han salido personajes como Ismael Beiro, el primer ganador, Aida Nízar o Encarni Manfredi, sevillana madre de Patricia Ledesma que, más tarde, protagonizó “Hotel Glam”
Por Ricardo Castillejo
Era un día del libro del año 2000 cuando, la primera generación de concursantes de “Gran Hermano”, catorce en concreto, entraba a formar parte de un experimento televisivo que se ha convertido en uno de los formatos más exitosos de Telecinco, la cadena donde nació y donde han tenido lugar todas sus ediciones. Tres meses de encierro -un mes y medio llevamos nosotros en la actualidad con el confinamiento-, que suponían llevarse, en caso de ganar, un maletín con 20 millones de, en ese momento, pesetas.

El gaditano Ismael Beiro fue el vencedor, pero, más allá, esta maquinaria de crear personajes empezó a lanzar a nombres como los de María José Galera y Jorge Berrocal, Patricia Ledesma -cuya madre, Encarni Manfredi, fue una de las protagonistas de “Hotel Glam”- y el que fue su novio, Kiko Hernández, Marta López, Aída Nízar, “Fresita”, “Chiqui”, Suso Sierra, Nagore Robles o Adara Molinero.

Rostros que se han hecho familiares entre nosotros a los que hay que sumar los de otras versiones como “Gran Hermano VIP”, centrado en ese caso en famosos, como Belén Esteban o Mila Ximénez, que nos han ido mostrando más de su personalidad y su forma de ser entrando en una casa, la de Guadalix, vigilada las 24 horas por multitud de cámaras.


Nueve millones de espectadores -y un share del 70 por ciento- fueron con los que se arrancó este experimento -inspirado en un antecedente holandés- que ha contado con presentadores “estrella” como la mítica Mercedes Milá -la más asociada al formato- o Jorge Javier Vázquez.


Un negocio redondo para la “cadena amiga” al que se han llegado a presentar hasta 60.000 candidatos y que ha llenado la parrilla del canal de un contenido no exento de polémicas (como el presunto abuso cometido por José María López Pérez contra Carlota Prado en 2017).
Con el paso del tiempo las audiencias han ido disminuyendo, pero “Gran Hermano” es un producto que sigue funcionando, buscándose nuevas alternativas de futuro para seguir explotando esta “gallina de los huevos de oro”. Y es que, sin patios de vecinos donde saciar la humana curiosidad que todos tenemos, ¿qué mejor que echar un vistazo, aunque sea de vez en cuando, a quienes, sin pudor, quieren exponer sus vidas ante la mirada pública? Una buena forma de evadirnos de nuestras propias miserias…