Juan Carlos, Pepe y Alberto Romero están al mando de un gran equipo de profesionales con el que hace ocho años emprendieron la aventura de crear “Aires de Feria”, una de las empresas más punteras de la moda flamenca
Aunque cada uno se encarga de una parte de la empresa (Juan Carlos de la gerencia, Pepe de la parte más creativa y Alberto del contacto con los proveedores y clientes), los tres forman una piña y van a una. Y así han conseguido convertir a “Aires de Feria” en una de las firmas más destacadas de la moda flamenca, con una producción anual de más de siete mil trajes y con un multitudinario seguimiento en las redes sociales de más de 150.000 seguidores. Un trabajo por encargo en el que interviene un equipo de 35 personas el cual, con cinco tiendas en Sevilla (e infinidad de puntos de venta por toda España) no busca sino satisfacer las necesidades y el gusto de todas y cada una de sus clientas.
-¿Qué ha pasado en vuestros ocho años de vida?
–(Juan Carlos) Cuando empezó la crisis nació “Aires de feria”. Ha sido una etapa de mucho trabajo durante la que hemos ido creciendo hasta llegar a ser lo que somos.
-¿Y cuál es vuestro mayor aprendizaje del traje de flamenca?
–(Pepe) Que nuestros clientes buscan moda, comodidad y la gran variedad que damos para elegir. Tenemos una increíble cantidad de tejidos que se pueden combinar dentro de los diferentes diseños que ofertamos, convirtiendo su elección en algo exclusivo. ¡Ah! Y un precio asequible que está entre los 300 y los 450 euros.
-¿Cómo habéis vivido la explosión de este sector?
–(Alberto) Cada uno tiene su hueco y estamos encantados con que haya cada vez más oferta. Todo eso conviene porque, que el traje de flamenca esté en la calle y se hable de él, es bueno para todos.
-¿Se puede hacer moda a buen precio?
–(Pepe) Claro. Nosotros la hacemos. Es más, a veces hemos ido tan a la última que hemos tenido propuestas que en esa temporada no han sido rentables. Hace tres años sacamos el escote barco y nadie se atrevía con él. Hoy día ha pasado a pedirse muchísimo.
-¿Qué tal se viste en la Feria de Sevilla?
–(Pepe) La Feria es para quedarse quieto en una esquina y empezar a ver desfilar a las señoras. Es un pase de modelos en la calle. Se cuidan todos los detalles: la flor, los complementos… Lo que pasa es que, como lo tenemos a la mano, tal vez no lo valoramos.
-¿Podéis describir la sensación de ver una pieza vuestra en el Real?
–(Alberto) Hombre, da una satisfacción y un orgullo tremendo. Que te escojan como alternativa es maravilloso.
-En “Sevilla Magazine” habéis vestido a muchos personajes… ¿Hay alguno que os haya hecho especial ilusión?
–(Juan Carlos) Elena Furiase. Su vestido tuvo muchísima aceptación en las redes… Y el de Shaila Dúrcal igual. Eso por no citarte los de “Las Campos”, el mes de enero pasado, que también han sido muy, muy comentados.
-¿Tiene límites la flamenca?
-Pues una cosa es un traje de flamenca y otra un traje de noche aflamencado. Hay que guardar ciertas normas mínimas porque, además, no todo el mundo se atreve con algo demasiado vanguardista.