Con su disco, “Nacidos para creer”, la artista ha alcanzado el “número 1” en las listas de ventas mientras aún mantiene el mal sabor de boca de ese concierto de presentación de su gira donde, según su testimonio, la técnica le jugó una mala pasada
“Dispara. Siéntete libre”. Son las primeras palabras de Amaia Montero en una entrevista que llega en un momento agridulce para ella. “Nacidos para creer” está el primero en listas de ventas pero, a la vez, la polémica la persigue y, después de los comentarios sobre sus supuestos retoques físicos, ha tocado la de ese concierto en Renedo (Cantabria) en torno al que, por si fuera poco, la alcaldesa de la localidad estudia emprender “medidas legales”. Mientras, compañeros como Manolo García han sacado la cara por nuestra protagonista quien, hoy para nuestros lectores, se muestra a corazón abierto.
-Lo primero es darte la enhorabuena por el recibimiento de tus nuevas canciones… Es el mayor regalo que pueden haceros a los cantantes, ¿verdad?
-Absolutamente. Es el reconocimiento del público, la certeza de que ha gustado un trabajo en el que llevo implicada tres años. Eso es un motivo de alegría que me hace estar muy feliz.
-En general, echando un vistazo a tu obra, todas tus propuestas son bien aceptadas. Millones de visitas en Internet, arrasas en las listas de ventas… ¿Hay un secreto para ese triunfo?
-No, claro que no. Si supiéramos esa fórmula, siempre la repetiríamos. Ojalá existiera, pero no. Lo que vale es ponerle pasión, corazón, verdad, poesía y mucho, mucho esfuerzo.
-Conforme se cumplen años se sabe lo que no se quiere hacer…
-Evolucionar es fundamental, igual que saber hacia dónde vas. Los discos son como fotografías y, conforme llegas de una gira y te pones con un nuevo proyecto, debes mirar mucho dentro y hacer una catarsis y pensar qué quieres contar. Para mí lo de cumplir cuarenta ha sido muy positivo porque empiezas a quitarle importancia a cosas que no la tienen y a dársela a las que sí la tienen. Es un ajuste de cuentas en dos direcciones.
-Si lo que te sucedió en el comentado concierto de hace unas semanas te hubiera pasado hace dos décadas, ¿cómo hubieras reaccionado?
-Lo hubiera pasado igual de mal que lo he pasado ahora. Fue un problema técnico y en un directo no tienes una capacidad de reacción en tiempo real. Tuve que cambiar la mezcla que llevaba y se descompensó e intenté seguir hacia adelante. Quizás me equivoqué en eso y me he disculpado con toda la gente que se sintió decepcionada. Lo entiendo, pero sufrí muchísimo. No soy de echar balones fuera porque, cuando uno va con la verdad por delante no tiene nada que temer. Ha sido especialmente duro leer y escuchar lo que he leído y he escuchado sobre mi persona y sobre mi banda. Es más, me ha dolido más esto último que lo mío porque a mí me han puesto tantas veces a parir…
-En España somos de hacer leña del árbol caído… ¿No tienes la sensación, desde lo de tus retoques estéticos, de haberte convencido en un blanco fácil?
-Sí… Han sido dos situaciones muy desagradables muy seguidas. Era mi primera actuación de “Nacidos para creer” y salí muy contenta de la actuación y, cuando me encontré todo lo que salió… Unos días antes fue el Día de la mujer y el mensaje era que había que valorarnos por nuestras aptitudes y no por nuestro físico y una, como mujer, piensa que estamos mejorado en eso. Luego te das cuenta de que es mentira, que no hemos avanzado tanto. No me he operado pero, si lo hubiera hecho, ¿qué pasaría? A los hombres se les mira con gafas y a nosotras, con telescopio. Seguramente si lo de hace poco mío hubiera sido con un chico no habría tenido la trascendencia que ha tenido en mi caso, aunque no se trata de una guerra de sexos.
-Y ante esto, ¿tienes alguna estrategia?
-Son veinte años de carrera. No sé ni los conciertos que puedo haber hecho. Unos habrán sido mejores, otros peores pero lo que es innegable que llevo una trayectoria seria en España y en otros países. Constantemente hay que seguir demostrando, igual que debemos reinventarnos, pero no acabo de empezar y nunca lo he pasado tan mal.
-De todos modos, tú eres música pero también personaje…
-Pues no sé por qué… Yo, ahora que estoy de promoción, no hablo de nada ni me meto en nada, más allá de lo laboral.
-Lo mismo el noviazgo con Gonzalo Miró fue el detonante para convertirte en eso, ¿no?
-Simplemente me enamoré. Nada más. Tuve una relación preciosa con él pero nunca he sido desagradable con la prensa y siempre he ido con la naturalidad por delante. No lo entiendo porque no doy cancha. Si me convertí en personaje por haber salido con alguien conocido…
-Eres Virgo y los Virgo hablamos muy claro, algo que a muchos no les agrada…
-Lo digo en “Me equivoqué”: “Por no tener dos caras me las partieron las dos”. No podría ser de otra manera porque eso significaría perder mi libertad y a eso no estoy dispuesta.
-También sucede con nuestro signo que damos una imagen de fortaleza que no suele corresponder con lo que hay detrás…
-Soy una persona fuerte pero, a la vez, extremadamente sensible. Si no, no podría dedicarme a lo que me dedico. Tengo una parte bastante espiritual, aunque la vida va tan rápida…
-Por último, en esto de la astrología, afirman que somos el signo con más solteros…
-¿En serio? ¿De verdad? (risas). Mejor solo que mal acompañado pero, cuando estás bien con alguien, por Virgo que seas, es estupendo. Sí que a mí, hasta llegar a enamorarme, me cuesta pero, si lo hago, me entrego hasta el final. Hay mucho de estar por estar, pero no es el caso de los Virgo. Si estamos con alguien es porque queremos, no porque lo necesitemos.
-“Nacidos para creer”… ¿En qué? ¿En Dios?
-Sí.
-¿Y en la bondad del ser humano?
-También. A pesar de que, en esta etapa, han comentado cosas salvajes sobre mí, me niego a no confiar que haya personas buenas y honestas.
-¿Imaginas una realidad fuera de la fama, de los focos?
-Es que esto me pasó muy jovencita y sin pretenderlo. Tenía 19, estaba estudiando química y nadie podía imaginar lo que pasaría. La música es mi pasión, una vocación. Me siento muy privilegiada de llevar dos décadas de trayectoria en un buen nivel. Más allá, intento hacer una vida normal, aunque en todo hay que pagar peajes. El no haber tenido una juventud “normal” me ha llevado a perder mucho pero, a cambio, he conocido tantísimo… Es una sensación de haber vivido siete vidas en cuarenta años.
-Te queda ser mamá…
-Es mi gran asignatura pendiente. Me encantaría ser madre. Mientras, lo que tengo son discos, que son auténticos partos (risas).

