‘Flamencura’ es el nombre de la nueva colección que la diseñadora astigitana propone para vestir este año durante la Feria de Abril
Dieciséis años avalan la trayectoria de Ángeles Álvarez. Una de las primeras firmas que apostó por nuestra revista, “Sevilla Magazine” (vistiendo en nuestro primer editorial a Rosa López) y que, fiel a su estilo y su esencia, defiende, desde su Écija natal, nuevas alternativas para vestir a la mujer con una personalidad marcadamente andaluza que además, durante las fiestas primaverales, guarde la esencia de la moda flamenca.
-Nuestro taller es completamente artesano y mis colecciones suelen estar marcadas por un corte muy clásico. He querido mantener y cuidar siempre la esencia del traje de flamenca. Empleamos mucho el tema del bordado, tanto a mano como a máquina, las pinturas en tela… El año pasado sacamos una línea más económica -una marca blanca- pero sin abandonar nuestro criterio artesanal, que es la base de nuestro trabajo.

-¿En qué se suele inspirar en sus diseños?
-Me suelo fijar mucho en las fachadas de mi pueblo, que es muy barroco. También en el mundo del flamenco, el baile…
-¿Qué destacaría de su producción?
-Nuestras piezas gustan mucho porque tienen muy buen patronaje. Son vestidos cómodos que se ajustan bastante bien al cuerpo femenino y que se adaptan tanto al baile como a la feria.
-’Flamencura’ es la colección que propone para esta temporada… ¿Cómo la describiría?
-La línea que hemos presentado este año a nuestras clientas es muy romántica y fresca, basada en tejidos estampados y, al tiempo, clásicos. Son quince diseños nada más porque la situación actual tampoco ha hecho posible presentar más propuestas y porque, además, estamos abiertos a atender las ideas de nuestros clientes.
-¿Está todo inventado en la moda flamenca?
-Realmente creo que sí. Los profesionales debemos de jugar más con las telas pero ni todo vale, ni podemos alejarnos de los orígenes de este traje. Ahora, por ejemplo, he utilizado el cristal con las sedas y aplicaciones en oro y plata, que no son tan habituales.
-¿Por qué no la vemos desfilar por ninguna pasarela?
-De momento prefiero no estar ahí. Ahora mismo creo que son plataformas que ayudan poco y que solo sirven para que otras personas nos copien. Que mis vestidos sean muy bonitos, pero al final se queden colgados en un perchero, no entra en mis planes. Yo vivo de mi trabajo, no vivo de la fama y del reconocimiento. Aquí en Écija hay mucha gente que se ‘inspira’ en mi trabajo (risas) y, aunque me da un poco de rabia, también me llena de orgullo.
-¿Es más complicado vender desde Écija?
-No. Gracias a las comunicaciones llegamos a cualquier lado. Estar en Écija o en Sevilla no supone una mejora en el rendimiento de mi negocio. He recibido encargos de París y Japón y están encantadas con lo que se llevan.
-De cara al futuro, ¿le apetecería desarrollar otro tipo de vertiente en la moda?
-Me dedico también a la moda nupcial y de fiesta. Sí que a largo plazo tengo en proyecto una línea infantil de vestir pero me falta tiempo para eso.
-¿Considera que la oferta de diseñadores es superior a la demanda que existe?
-Existe un gran cantidad de creadores que, por innovar, se ha alejado de la esencia del traje. Y, repito, todo no sirve. Yo me considero muy fiel al trabajo de Lina, por ejemplo.
-Por cierto, ¿qué opinión tiene del peso que han alcanzado los blogueros en su sector?
-Creo que su objetividad deja mucho que desear. Deberían ser más consecuentes con los comentarios que realizan en las redes, puesto que la opinión de una persona muchas veces condiciona el éxito o el fracaso de un diseñador.
