El cantante celebra hoy su 59 cumpleaños reconociendo que ha dejado atrás su “vida salvaje” e inmerso en una gira que le traerá a Sevilla el 27 de junio
Nadie lo diría pero Miguel Bosé comienza hoy Viernes Santo su particular “cuenta atrás” para llegar a los sesenta años. El artista, que nació un 3 de abril de 1956 en Panamá, ha vendido más de veinte millones de discos, es icono de varias generaciones y puede presumir de una carrera de más de cuatro décadas durante la que ha estado siempre en el punto de mira de la opinión pública, bien por su música, bien por su estética, bien por una vida personal sobre la que él no ha querido apenas pronunciarse pero que, desde la cuna, le hizo famoso.
Descendiente del torero Luis Miguel Dominguín y la actriz Lucía Bosé, Miguel dio sus primeros pasos artísticos sin que su seno familiar lo esperara, siendo su tema “Linda” el pistoletazo de salida de unas melodías que no dejaron de proporcionarle éxitos. “Super Superman”, “Morir de amor”, “Te amaré”, “Amante bandido”, “Sevilla”, “Nena”… son solo algunos títulos de un listado interminable que quedó resumido en dos grabaciones ya míticas: “Papito” y “Papitwo”. Dos álbumes donde aparecieron algunas de las figuras más destacadas del mundo del espectáculo –como Malú, Paulina Rubio o hasta Penélope Cruz, junto a la que hizo “Decirnos adiós”-, y que revertieron en sendas giras multitudinarias que demostraron cómo, a pesar del paso de los años, el intérprete no pierde fuerza.
Más allá, Bosé también ha estado presente en otros terrenos como el cinematográfico, en el que hemos podido asistir a recreaciones tan destacadas como las de las películas “Tacones lejanos” –donde se travistió para su personaje-, “El caballero del dragón”, “La reina Margot” o “Felpudo Maldito”. Eso sin olvidar su labor como colaborador o presentador televisivo en proyectos como “Séptimo de caballería” o versión mexicana de “La voz” en la que interviene como “coach” en la actualidad.
Inmerso en las representaciones de su nuevo espectáculo, “Amo Tour”, nuestro “cumpleañero” ha declarado que, con la llegada al mundo de sus cuatro hijos, la vida le ha cambiado de manera radical. “Hago meditación, yoga y cuido mi alimentación. Los países donde me presento me interesa conocerlos y conocer su cultura”, comentaba al respecto hace poco. “Mi realidad es la asistencia de matrimonios, bautizos y todo tipo de eventos sociales, que detesto. Sin embargo, mis niños se divierten… ¡Cómo cambian las cosas!”. Diego, Tadeo, Ivo y Telmo son los cuatro pequeños “culpables” de un giro, en todos los sentidos, tan definitivo. “Atravieso una etapa fantástica porque todo tiene su momento”, continuaba. “Soy un hombre con un equilibrio bastante sólido. En ocasiones se rompe o se pone en peligro pero se recupera con la experiencia, con la búsqueda de soluciones. Antes era muy salvaje pero dejé eso hace bastante. Hoy procuro descansar y dormir porque es necesario que la mente se reponga. Si no fuera así, no rendiría”.
Solidario con muchas causas, Miguel se manifestó con contundencia cuando los diseñadores Dolce & Gabana criticaron la paternidad por parte del colectivo de homosexuales a través de vientres de alquiler o adopciones. “Hay que tener mucho cuidado con lo que se habla y se llega a una comunidad tan grande. Soy padre soltero y se me hacen unas declaraciones horribles. Cuando tocan a mi familia me duele mucho”, aclaró al respecto en una entrevista. Es más, en su twitter llegó a repudiar las palabras de los italianos con un contundente mensaje: “Vergüenza, Dolce Gabbana, vergüenza… No te atrevas a tocar a mi familia, no te atrevas…”.
En cuanto al amor, el cantante realiza la siguiente reflexión, acorde a la madurez en la que se encuentra instalado: “Con 16 es un beso, después te preguntas si estará o no embarazada, a los cuarenta quién se queda con el piso y ahora está más ligado a la familia. Soy un “papá gallina” porque soy papá y mamá”. ¿Su mayor enemiga? La comida… “Vivo en constante dieta. Es horrible. No me funciona nada. Hay mañanas en las que amanezco como un balón inmenso y otras me siento superligero. Es una lucha constante porque mi amor a ingerir es una devoción descarnada”.
Sin perder el sentido del humor Miguel Bosé, de fuerte carácter, no deja indiferente, tal y como podremos comprobar el 27 de junio en el Auditorio Rocío Jurado al que vendrá para deleitarnos con el que es un estilo único e irrepetible. Ése que solo las grandes “estrellas”, eternas en sí mismas, poseen.