Creado por Alex O´dogherty, mañana se despide de Sevilla “The hole 2”, el espectáculo donde Canco Rodríguez se convierte, cada noche de actuación, en su pícaro maestro de ceremonias
Feliz de sus representaciones en Sevilla (en febrero irá a Almería y en marzo al Gran Teatro Falla de Cádiz y, posteriormente, a Córdoba), Canco Rodríguez ha elegido “The hole 2” para convertirse en un personaje, el maestro de ceremonias, muy alejado del de “el Barajas” que, durante años, ha interpretado en “Aida”. Una plataforma gracias a la que el malagueño se ha hecho muy popular en España y que le ha valido, en esta nueva etapa, para poder recibir proyectos como éste que, hasta mañana domingo, se encuentra instalado en una carpa en el sevillano Charco de la Pava. Ahí, cada noche, el público se introduce en un mundo mágico donde todo es posible y donde, sobre todo, se recibe una clara lección vital: el tiempo está para aprovecharlo.
-Un papel como el suyo en “The hole” requiere un lado canalla importante… ¿Lo tiene o aprovecha para desmadrarse?
-Bueno, mi maestro es más pícaro que canalla. En realidad, me asusta un poco definir lo que yo hago porque no me veo desde fuera… Tal vez, no tiene la fuerza de un canalla para empujar a las masas pero sí va convenciendo uno a uno para llevarlos en una dirección. Para ser picante hay que seducir y eso nunca lo había desarrollado en mi profesión, con lo que era algo nuevo para mí. Lo que sí, viendo la respuesta de la gente, le coges el gusto rápido.
-Porque lo que quería usted interpretar de veras era un galán, ¿verdad?
-(Risas) Eso lo declaré hace muchos años y era el resumen de una conversación en la que contaba muchas cosas. Cuando haces mucha comedia te apetecen otros retos (igual que al revés). Es como una llamada de atención que hacemos los actores para que los directores se acuerden que tenemos diferentes posibilidades. Podemos hacer verso, cantar…
-En su caso tiene, además, la preparación de periodista… ¿Le ha servido para entendernos mejor?
-Abandoné la carrera, que me atraía porque tenía una parte creativa y artística. Pensaba que estaba enamorado de los corresponsales de guerra pero los que realmente me enamoraban eran los de las “pelis”. Eso sí, el tiempo de formación me ha servido de mucho. Aprendí, por ejemplo, que los medios son una empresa y que eso de la libertad de expresión y la objetividad, es muy relativo…
-Los famosos se quejan mucho de que tergiversamos titulares… ¿Le ha pasado alguna vez?
-La verdad es que no he tenido ninguna experiencia desagradable en este sentido. Lo mismo no han sabido captar algo pero nada importante. Solo en una ocasión en la que buscaban conflicto pusieron una frase de tema político que no era como la pronuncié pero tampoco pasó nada. Hablando de política me desarma cualquiera.
-Volviendo a su función, ¿cuántas veces ha estado en el “agujero”?
-Unas cuantas… En la vida hay que tocar fondo, pasar por el infierno, ver tus entrañas, tomar aire y reflexionar. A los ancianos, que son nuestros sabios, hay que oírlos. Sus consejos, con las experiencias acumuladas, pueden ayudarnos desde la calma que nosotros no tenemos.
-¿Ha caído más por trabajo o por desamor?
-Toda caída es desamor al final porque todo nace del corazón. Si un trabajo que te gustaba no funciona, se produce un quiebro igual.
-¿Y cómo hizo en esas circunstancias para recuperarse?
-La vida te saca. Uno rema para abandonar el hoyo. Durante un período te abandonas pero espero y quiero pensar que es solo durante una etapa. Delego el futuro en el destino.
-Pronto cambiará de década (tiene 38)… ¿Sufre alguna crisis?
-La tuve a los 30. Tuve muchos cambios laborales, personales, geográficos… A ver los 40 cómo vienen… Nunca se sabe lo que puede pasar. Además, la edad me despreocupa tanto que suelo confundirme con la que tengo.
-¿Tiene algún perfil concreto de persona que le enamore?
-Ni idea. No sé lo que me gusta o no… Soy muy cambiante. De lo que te digo hoy mañana pienso algo distinto. Te lo digo sinceramente. No tengo grandes normas en mi vida y, las que he tenido, se me han caído encima… He escupido demasiado al cielo y me he puesto perdido (risas).
-No hemos comentado nada de “tele” y la entrevista se termina…
-Estoy distanciándome por obligación de la televisión. He querido separarme de tantos años de “Aida” y que se me vea desde otra perspectiva. Necesito apartarme de una vida social tan pública. “The hole” llena los teatros yendo a la casa de todo el mundo. Ahí estoy delante de entre 500 y 1000 personas que me van descubriendo como actor. Eso es lo que deseaba y mi mejor piropo es que, al terminar, se me acerquen y me digan: “Me has sorprendido”.
