Carmen Lomana concedió la última entrevista y sesión de fotos, antes de ir a Honduras para participar en “Supervivientes”, a la revista “Sevilla Magazine”

Carmen posa vestida por Blanca Martín y complementos de Santamaría Joyeros
Es un icono de elegancia y una mujer que ha ido ganándose a pulso, a partir de sus colaboraciones en periódicos y programas de televisión, que su opinión sea tenida en cuenta en sectores tan variopintos como la política, la sociedad y, por supuesto, la moda. Un ámbito éste en el que se mueve como pez en el agua acudiendo a las principales pasarelas a nivel internacional, algo que resulta un atractivo para diseñadores como los que prestaron su ropa para este reportaje exclusivo en el que, además, nos ofreció esta interesante entrevista en exclusiva.
-La han definido con infinidad de términos… ¿Con cuál se siente más cómoda?
-Aborrezco lo de “socialité”. Lo de millonaria me parece tan ridículo… Jamás he dicho que lo sea. Ni tampoco que sea coleccionista de Alta Costura… Preferiría que me llamaran Carmen Lomana sin más. Una persona que está en los medios, que escribe, que es empresaria y trabajadora, que sabe de moda, de estilismo y protocolo… Alguien multifacética e incapaz de estar sin hacer nada.
-Sus comentarios tienen mucha trascendencia…
-Y me preocupa pero no voy a vivir la vida en función de qué le gustaría a la gente sino en lo que es correcto para mí. Siempre he ido a contracorriente.

El interior del “El Carmen de los Arrayanes”, en Paradas (Sevilla), nuestra protagonista es fotografiada con una propuesta de Blanco y Belmonte.
-¿Se considera frívola?
-Creo que no pero, sea como sea, la frivolidad forma parte de la inteligencia para vivir menos dramáticamente.
-¿Podría vivir con un sueldo entonces de 600 o 800 euros?
-No, por eso hablo y critico. Me parece imposible subsistir así. Si tenemos que pagar luz, comer, agua, colegios… Eso sin pasar por una renta… Es terrible y sangrante. Tenemos un país en precario en el que los políticos malversan millones de euros que se llevan a Suiza. Por no hablar de los ERE, Bárcenas… En vez de estar para servirnos estamos sirviéndoles a ellos. Son una caterva de vagos. Con la tercera parte de los que están “chupando del bote” podría funcionar todo divinamente.
-¿Le gusta la popularidad?
-Me encanta. Es lo único bueno que tiene trabajar en los medios. El cariño de la gente, que haya alguien a quien le sirva lo que digo, a quien le haya ayudado algo escrito por mí. Eso compensa lo que sea.
-Lo malo es que empiezan a perseguirla los “papparazzis”…
-No me importa que me saquen en “top less”, si es a lo que te refieres. No suelo hacerlo pero tampoco voy a ir con un burka. No tengo pudor con el desnudo. No soporto a los famosos que corren todo el día tapándose la cara cuando lo más probable es que ellos mismos hayan llamado a los periodistas.
-¿Qué le enamora de un hombre a Carmen Lomana?
-Pues sería más fácil que me enamorase de un feo brillante, culto, con sentido del humor, que sea un hombre de mundo, que sepa comportarse y que me lleve él a mí (y no al contrario). Si es atractivo, mucho mejor pero, ante un guapo tonto y un feo listo, me quedo con éste. Es lo que más me pone.
-¿Es muy sexual?
-Hombre, si no practicas sexo es estar muerto. Lo que desde luego no tienes la misma intensidad que antes pero, por lo que me han dicho mis parejas, soy estupenda sexualmente.
-¿Y el paso del tiempo? ¿Lo lleva bien?
-Hasta ahora no lo he sentido, con lo que muy bien (risas). Tengo tanta energía o más que cuando era joven, una estructura ósea buena, me cuido, me pongo vitaminas… Me operé hace diez años de los párpados (de lo único que me he intervenido) pero, si me veo flacidez, volvería a pasar por el quirófano.

Felipe Duque creó este traje rojo para la protagonista de nuestro reportaje
-¿Se han inventado muchas mentiras acerca suya?
-Muchísimas. Una de ellas era que mi marido fue un viejo riquísimo y yo una “cazafortunas”. Tenía un año más que yo y nos casamos en contra de nuestras familias. O lo de coleccionista de Alta Costura. Tengo el mejor ropero de España pero nunca ha salido de mi boca.
-Porque usted, ¿qué les aporta a sus compañeros sentimentales?
-Debo aportarles cosas porque están contentos y se han enamorado mucho de mí. Soy colega, fácil en el día a día, independiente. Nunca pregunto dónde vas, de dónde vienes y estamos a gusto. Tenemos inquietudes y compartimos dentro del espacio y libertad. El amor no es sufrimiento, es goce. Hay quien lo concibe como una tragedia pero no es mi caso. Es más, prefiero estar sola si no es alguien que te haga mejor.
-¿Cómo es su día a día? ¿En qué lo basa?
-Organizo y controlo y enseño al servicio en la casa. Cocinar no me motiva pero adoro planchar. Y por lo demás tengo hora tras hora cogida. Solo me queda el fin de semana. Me encantan las redes sociales, especialmente twitter. Es un fenómeno. Te insultan, te admiran… La vida misma.
-¿Y Andalucía? ¿Dónde queda?
-Es el contrapunto del Norte. Adoro su calidez, la espontaneidad, que no se tenga inconveniente en decir que te quieren, la alegría… Eso que cuando lo descubres te parece complicado vivir sin ello. Pienso pasar mis últimos años en el Sur, en mi casa de Marbella. Y Sevilla es maravillosa.