La jienense presenta su segundo disco, “Caprichosa Vida”, donde la artista invidente pretende hacerse un hueco en el panorama musical actual
-¿Ha sido la vida “caprichosa” con usted?
-No creo que ni más ni menos que la de otras personas. Lo más importante es ser capaz de plantarle cara a lo malo y sacar lo mejor de cada situación. Me gusta pensar que hay que afrontar las cosas con inteligencia suficiente para que el miedo no te impida seguir tu camino. Al fin y al cabo, quien mejor maneja hacia dónde vas es uno mismo. Somos dueños de nuestro propio destino.
-¿Todo habría sido distinto si no hubiera sufrido la enfermedad que la dejó ciega?
-Con tres años era muy pequeña y no era consciente para pensar otras situaciones, mejores o peores. Mi familia fue la que más sufrió el impacto de mi ceguera pero ellos mismos se repusieron y siempre han sido mi mejor apoyo y, gracias a ellos -y a la ONCE- me he convertido en todo lo que ahora soy. Nunca he pensado que mi discapacidad haya sido un obstáculo en mi vida, más bien me ha llevado a ‘verla’ de otra manera.
-Fue la primera y única concursante invidente en la última entrega de “Operación Triunfo”… ¿Cómo valora su paso por el programa?
-Resultó una experiencia muy gratificante tanto a nivel personal como profesional. En realidad, ni me había planteado presentarme al casting pero al final me escogieron y llegué a ser finalista. Lo más duro de esta etapa fue el mes y medio de aislamiento -sin tener noticias de los míos- al que te sometía la disciplina del programa (una situación que me hizo sentir hasta alivio cuando dejé el programa). Lo mejor fue sentirme arropada por gente con las mismas inquietudes que me animaron y me dieron fuerzas para seguir apostando por la música.
-Algunos miembros del jurado la usaron como objetivo de sus críticas… ¿Les guarda rencor?
-Cuando llegué sabía cuáles eran mis debilidades. Por un lado, mi formación musical, que era más bien escasa, y, por otro, el hecho mismo de ser ciega aunque creo que pude sacar lo positivo. Estaba claro que mi discapacidad llamaba tanto la atención del jurado como del público, al igual que un chico que tenía exceso de peso, pero nunca quise entrar en el juego de aquellos que buscaban el morbo por mis carencias. Siempre he sido muy pacífica y conciliadora. De hecho, mi trabajo es el de mediadora (risas) y mi mejor respuesta ante las críticas, en ese momento y actualmente, siempre suele ser una gran sonrisa y aceptarlas con buen humor.
-¿Cree que perdió la oportunidad de no lanzar disco al finalizar la edición?-Cuando salí pensé que lo mejor era afianzar mi carrera y por eso elegí formarme en la Escuela de Artistas con José Abraham, que se encargó más tarde de la producción de mi primer trabajo. Creo que es fundamental en cualquier faceta estar preparado para afrontar tus sueños de la mejor manera.
-Hay grandes intérpretes invidentes que han triunfado en la música, ¿los tiene como referentes?
-La verdad es que los admiro a todos pero mis espejos son otros. Para mí es fundamental que la voz te llegue hasta dentro. Creo que hoy día, en el mundo de la canción, el hecho de ser mujer es un obstáculo mayor que sufrir una discapacidad.
-¿Es complicado subirse al escenario sin saber cómo responde el público a sus canciones?
-¿Se atrevería a representar a nuestro país en Eurovisión?
-Hace dos años participé en el Festival Paramusical de Moscú, que lo consideran como un Eurovisión de la discapacidad. No se trataba de un concurso pero la verdad es que se disfrutó mucho con mi presencia. Lo otro, de momento, no me lo planteo pero no me importaría. Para mí supondría un reto porque se trata de un formato complicado y me encantaría lograr el apoyo de los eurofans.
-¿Qué tal su corazón en la actualidad?
-Soltera y sin compromisos (risas). A pesar de todo nunca me cierro el amor y, en las dos ocasiones en la que ha llamado a mi puerta, he aprendido a vivirlo intensamente y me ha enseñado a reir y llorar con él.