El ganador de la segunda edición de “La Voz” aborda con su tercer trabajo discográfico, “El Pirata de los sueños”, su vertiente más auténtica y personal
Con 30 años la vida de este gitano de Santander que trabajaba como mediador social sufrió un giro radical tras su victoria en la segunda edición de “La Voz” donde, con un estilo marcadamente flamenco, se consolidó como una de las mejores voces de nuestro país. Casado y con dos hijas, David Barrull lanzó el pasado mes de abril su tercer disco, que incluye las colaboraciones de artistas como Parrita, Lyn Cortés o Lya.
—¿Qué supone para usted “El Pirata de los Sueños”?
—Con mi nuevo trabajo he dado carpetazo a mi anterior etapa de versiones, que comencé con “Sueños Cumplidos” y con “América”. Ahora quiero demostrar mi madurez con un disco, compuesto por completo por mí y que ha sido fruto de un proceso. Creo que ha llegado en el momento oportuno de plasmar mi esencia y que la gente disfrute con el auténtico David de “La Voz”.
—¿Qué lugar ocupa Malú en su trayectoria profesional?
—Es una gran amiga y mi consejera. Cuando terminé de grabar el disco, la primera persona que tuvo mi trabajo en sus manos fue ella. Cuando le pedí que me dijera cuál era la canción que más le había gustado coincidió conmigo en “El Pirata de los Sueños”. Quedó muy sorprendida de que todos las canciones fueran tan completas.
—¿Qué balance hace de su primeros años en la música?
—El camino que emprendí me ha servido para aprender, porque nunca antes me había decidido dedicarme profesionalmente a la canción. En estos dos años he crecido en todos los sentidos, no solo desde el punto de vista artístico, sino también desde lo personal. Ha sido un tiempo donde me he dado a conocer y recibido mucho cariño por parte del público y esa fuerza me ha animado a seguir mi empeño.
—¿Ha tenido siempre los pies en el suelo?
—Lo cierto es que sí -a pesar de haber sentido en algún momento el vértigo de la fama- pero el hecho de sentirlo me hizo recapacitar y saber ocupar mi sitio sin creérmelo y con naturalidad.
—Apuesta en su nuevo disco por el flamenco,.. ¿se siente cómodo con este estilo?
—Por supuesto, mi esencia flamenca siempre ha ido conmigo y nunca la olvidaré. Con ella nací y es como mi segunda piel, no puedo desprenderme de ella.
—Muchos compañeros suyos se quejan de que el flamenco no encuentra el respaldo suficiente en la industria discográfica…
—Es una desgracia, pero en nuestro país esta forma de expresar la música no ocupa el lugar que se merece. Para el artista es muy difícil promocionarse e incluso en algunas emisoras de radio nos vetan. Creo que la música no debería sufrir las etiquetas de modas o tendencias.
—Dicen algunos puristas que para cantar flamenco hay que nacer en el sur… ¿qué opina de esto?
—Pues de verdad, pienso que es una solemne tontería. Para cantar flamenco lo que hay que tener es alma flamenca y una buena voz, lo demás es accesorio.
—¿Cómo valora su participación en “La Voz”?
—Mi paso por el programa fue tan bonito que ni se hubiera acercado al mejor de los sueños posibles. Ha sido una gran plataforma en la que he podido nacer como artista.
—Algunos compañeros suyos de “La Voz” se quejaban del estrés que se vivía en cada programa…
—Soy una persona muy tranquila, y aprendí muy pronto a aislarme de las tensiones y de los nervios. Me concentraba en cada canción como si fuera la última que interpretaba durante el programa y, seguramente, por eso disfruté tanto y guardo tantos buenos recuerdos de “La Voz”.
—…Otros entienden que estos espacios exprimen a los nuevos artistas como meros productos…
—Entiendo que muchos artistas se consideren “juguetes rotos” tras su paso por la industria musical que genera este tipo de “talents shows”. Personalmente, cuando participas en ellos debes ser muy consciente de que tienes que pagar un peaje. Es una etapa más de tu camino si quieres lograr tu sueño. Una vez pagado, el artista tiene en sus manos alcanzar su propio destino. Con lucha, constancia y teniendo algo que aportar al mundo de la música seguramente conseguirás tu objetivo.
—¿Hay algo que eche de menos?
—Estar más tiempo con mi familia, con mi mujer, con mis niñas, disfrutar de ellos que son mi principal apoyo y me dan vida para seguir trabajando en lo que me gusta.