×

MÚSICA,

David de María: “Tuve la desgracia de tener un buen primer plano de cara de niño y eso ha jodido un poco mi carrera”

26 mayo, 2018

El jerezano resume sus dos décadas de carrera en un álbum, “20 años”, donde escuchamos voces como las de Sergio Dalma, Manu Carrasco o Chenoa, que nos sirve para conocer mejor el presente de un artista al que le gusta ser, sobre todo, “el padre de Leonardo”

 
por Ricardo Castillejo
 

20 años de carrera. Se dice pronto pero no es para tomárselo a la ligera. Es trabajo incansable por y para la música, ir de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, trasnochar… Una vida de entrega a la que en diciembre de 2015 llegó Leonardo, el hijo que David de María tiene con su mujer, Lola Escobedo, y que es la mayor ilusión y la mayor motivación vital del artista. En plena preparación de su gira, el jerezano ha querido hacer un balance de una trayectoria en la que ha habido momentos de todo tipo. Menos mal que, al final, la pasión -que, en el caso de nuestro protagonista, es mucha- suele terminar ganando la partida, ayudándonos a comenzar de cero las veces que sea necesario…

-No sé si 20 años son muchos o pocos…

-Se han pasado volando, pero dan para mucho. Lo milagroso es seguir viviendo del pop evitando ir con las modas pasajeras que impone la radio fórmula y con un álbum grabado en directo con el que he apostado por nadar contracorriente. He cogido títulos como “Preciosa mía” o “Que yo no quiero problemas” y, en lugar de revisarlos por lo que se lleva, lo hemos llevado a un sonido que dentro de dos décadas suene como un álbum de los sesenta o setenta y no me avergüence de ello.

-Cuando saliste, David de María era, sobre todo, un “chico guapo”… Hoy día, ¿qué eres?

-Un incomprendido del pop comercial (risas). Y no me he considerado nunca guapo. Mido 1,70 y, cuando me veo en pelotas en el espejo, no me encuentro nada atractivo (risas). Tuve la desgracia de tener un buen primer plano de cara de niño y eso ha jodido un poco mi carrera.

-¿Te consideras joven o mayor?

-De espíritu joven y de “canijazo” joven. Está el “canijo de Jerez” y el “flaco de María”. Eso me ayuda para coger una bici y subir montes varias horas o para pillar una piragua y llegar a la isla de Sancti Petri tres veces al día. Y luego está mi hijo, que ha vuelto a hacerme sentir un Peter Pan, escuchando música infantil y jugando con él. Pero en mis adentros, como cuento en “Navegante de papel”, quizás me siento mayor de lo que pueda aparentar mi imagen.

-¿Para qué sirve la edad? Hablan del valor de la experiencia pero caemos de continuo en los mismos errores…

-Los animales no tropiezan dos veces con la misma piedra y nosotros, sí. Cada mañana, por muchas experiencias que tengas, empieza la aventura. Lo de ahora luego se ha olvidado y parece que vende más el error o el fallo (o lo políticamente incorrecto) que la responsabilidad, el talento o la disciplina. Aunque tenga 100 mensajes piropeando un concierto, por ejemplo, uno negativo lo contamina todo.

-En dos décadas se producen bastantes cambios… ¿Se ha perdido el romanticismo?

-No, no creo. Mientras exista el flechazo y las mariposas en el estómago… Es como el oxígeno. Lo que se están perdiendo son las formas. Intento darle una educación a mi hijo alejada de ciertos ritmos que están muy bien para una noche de copas, pero no para dar ejemplo ni para estar a todas horas. No puedes poner un informativo a las nueve de la mañana y escuchar que “a mí me gustan mayores”… Nunca haría un estribillo que dijera “Tu pezón no me cabe en la boca”. Para jugar al sarcasmo o la sátira tenemos el carnaval. Estamos en un punto de prostitución auditiva.

-¿No te apetecería, como Luis Fonsi, que apareciera en tu camino un “Despacito”?

-Supongo que, viviendo en América, la tentación es más cercana. Cuando has nacido en Jerez y te has criado en la plazuela, escuchando a la Paquera, a Queen o a El Último de la Fila, tus raíces son otras. Me daría mucho vértigo y mucho miedo, a esta edad, tener un “hit” mundial como “Macarena”. Prefiero pagar mi hipoteca con mis giras y mis actuaciones.

-¿Ganas más como intérprete o como autor?

-Cada vez menos de las dos cosas. Si no fuera por mi guitarra y mis acústicos no creo que pudiera sobrevivir de esto. O estás todo el día en la tele, o vendes un Palacio de Deportes dos meses antes, o parece que no existes.

-¿Y por qué, como dices, no estás tú todo el día en televisión?

-No sé. Las malas gestiones, el no estar en el lugar adecuado con la persona adecuada… No tengo nada que envidiar a ninguno de los que pasan por la tele. Más bien todo lo contrario. Nunca he sido lo suficientemente astuto y hay quienes, con menos talento y más astucia, suenan tres veces más que otros que esperan que todo surja por tu propio esfuerzo. Yo lo único que he apostado es por la calidad y por una carrera de largo recorrido, pero no interesa eso. Estamos en ese punto de “melodías kleenex” de usar y tirar.

-¿Se puede ser “compañero” y “amigo” en el mundo del espectáculo?

-Sí. En mi caso, al menos, tengo más amigos que enemigos. Sabemos de qué pie cojeamos cada uno, pero nos queremos con nuestros fallos y virtudes. Mis enemigos están en la burocracia del negocio, cuando voy a un juzgado y tengo que seguir que pagando el peaje de unos que se pasaron de listos aprovechándose de un chaval con un padre bombero y una madre ama de casa que no tenían ni idea de un contrato editorial o un “royalty”… Así que, a los que empiezan, cuidado con lo que firman porque pueden hipotecar sus vidas y ser catastrófico. Puedo ser un faro en las dudas de un montón de jóvenes con talento, aunque la mayoría de los que lo tienen se quedan en el camino porque somos más sensibles y no estamos preparado para la lucha carnívora del sistema.

-Por tu forma de expresarte, ¿eres un artista incómodo?

-A lo mejor interesa que el “cantantito marinero de Jerez que vive en Castilla” haga cancioncitas muy románticas y se calle la boca. Estamos en libertad de expresión y en 20 años he sido el tío más políticamente correcto. Tengo derecho con mi guitarra a sacar una bandera de que, al menos, merezco ser escuchado.

-Marta Sánchez, una de las voces más admiradas, se ha atrevido con el Himno de España… ¿Aceptarías ponerle letra?

-No, no me interesan esas historias. Martita es una rebelde con sus causas y me encanta que sea un espíritu libre. Es muy respetable, pero yo ya interpreté el de Andalucía, de Blas Infante, y no se me ocurriría cambiarle la letra y, como me considero más andaluz que español, me quedo con nuestro himno.

-Para terminar, desde que te casaste y fuiste padre tienes tu familia… ¿Repartes con tu profesión el tiempo?

-Desde que tuve a mi hijo soy primero “el papá de Leonardo” y luego todo lo demás. El artista se vuelve muy narcisista de sí mismo, superinseguro, estás arriba, abajo… Mi niño me ha dado el equilibrio y me ha quitado todas las tonterías. No vivo por mí, sino por él. Deseo darle la educación que mis padres no pudieron darme.

-¿Habría para ti alternativa a la música?

-Desaparecer. En general… Implicarme en causas humanitarias, quitarme de la sociedad mediática y, quién sabe, ser más feliz ayudando a paliar el hambre o la sed de otros.

 

Ricardo Castillejo

Recomendados

ACTUALIDAD, MODA,

Marina Rey. La ilusión de volar con alas flamencas

8 abril, 2026

Después de mucho tiempo dedicada a la moda pero desde otro lugar, más entre bambalinas, […]

Leer más
ACTUALIDAD, MODA,

Juana Martín: La diseñadora que rompió todas las barreras

4 febrero, 2026

Veinte años cumple Juana Martín en la moda y la feria “Sevilla de boda” le […]

Leer más
MODA,

SIMOF 2026 reivindica la “Generación SIMOF”

26 enero, 2026

Será esta semana, de jueves a domingo, cuando el Salón Internacional de la Moda Flamenca […]

Leer más

Copyright © 2022 Sevilla Magazine. Todos los derechos reservados (All rights reserved).

Desarrollado por Multiplika | Codemartia S.L.