Siempre he admirado a Mercedes Milá porque es una gran profesional de la televisión y porque ha creado una forma de hacer y de decir las cosas en la “pequeña pantalla”. Además, en su momento supo reciclarse para poderse mantener jugando en “primera línea” y eso, cuando se tiene una trayectoria y supone entrar en terrenos donde uno tal vez nunca se planteó entrar, es muy meritorio.
La periodista conoce como pocos el lenguaje de la “tele” y sabe cómo hacer que los espectadores permanezcan pendientes de sus entrevistas y reportajes. Lo que desconozco es si es de las que consideran que una realidad no debe estropear una buena noticia o de las que prefieren ajustarse a lo que hay y, desde ahí, hacer información (que, en términos periodísticos, sería menos amarillista pero mucho más correcto). Da igual.
Mi duda en este caso es si es cierto que a la “youtuber” Esty Quesada, en su programa de libros, “Convénzeme”, Mercedes le recomendó, delante y detrás de las cámaras, que para que le vaya mejor en la vida pierda kilos ya que la autora, molesta con la apreciación de “la” Milá, está bastante gordita. Y claro que delgados (o no tan obesos) todo es menos complicado (desde la salud al trabajo pasando por la parcela personal) pero es que hay quien no quiere esa opción. O no le apetece hacer el sacrificio que supone comer bien y ordenadamente. Cada uno, al final, es libre para escoger su infierno y visualizar su paraíso.
