Celia Flores, hija de la recordada Marisol, comienza una campaña de “crowfunding” para recaudar fondos con los que realizar su propio homenaje musical a su madre
Vive en Málaga como su madre, Pepa Flores, quien, un buen día, decidió retirarse del mundo del espectáculo para dedicarse a sí misma y a los suyos. Sin embargo, todos llevamos grabado en el “disco duro” de nuestra memoria el legado musical de Marisol y su hija, Celia, de 25 años, consciente de que esto es así, ha decidido ponerse al frente de una iniciativa que, para poder nacer, necesita de la colaboración de una gran parte de los admiradores de su progenitora. Y es que, en tiempos difíciles como los actuales, está de moda realizar campañas de “crowfunding” en las que, la gente de a pie, con sus aportaciones económicas, permita a los artistas culminar proyectos como éste del que hablamos. Por eso, para recaudar los 16 mil euros que se precisan, pueden realizarse donaciones de entre 10 y 1.500 euros que darán acceso, respectivamente, a la descarga digital del trabajo y una colección de fotos de la pequeña de “las” Flores o a una estancia con la artista a la isla canaria de La Graciosa. Además, por 100 euros, uno puede verla grabar en el estudio o, por 300, cenar con esta mujer que también lleva en su sangre los genes del recordado bailarín Antonio Gades.
Presente ante el público desde que, en 1996, sacara sus primeros temas descubierta por Paco Ortega, esta intérprete admiradora, entre otros, de “la Niña Pastori”, propone algo con lo que, además, tiene intención de realizar una gira por España e Hispanoamérica o duetos con compañeros que le han demostrado su apoyo como Antonio Carmona, Diana Navarro o Natalia Verbeke. Es el momento de que “Chiquitina” o “Tómbola” viajen hasta el momento presente con nuevos ritmos y nuevos aires nacidos en el mismo seno que hace más de cinco décadas. Fue entonces cuando Marisol, pizpireta niña “prodigio”, triunfaba fuera y dentro de nuestras fronteras. Una época que se fue pero que, tal vez, pueda recuperarse. Ustedes, y sus bolsillos, tienen la última palabra.