Creo que es la segunda vez que veía la película en televisión pero, la verdad, como si fuera la primera porque, en función del momento de la vida en el que te vengan según qué experiencias, uno las asimila de una u otra forma. El caso es que el jueves pusieron en Antena 3 “Dicen por ahí…”, producción protagonizada por Jennifer Aniston y en la que no faltan Mark Ruffalo, Kevin Costner y la gran Shirley McClaine para dar forma a una de esas comedias americanas que de nunca me han hecho demasiado gracia pero que, últimamente, hasta confieso que me gustan.
Será cosa de la edad. O de, como antes refería, esta etapa que me está tocando y en la que tengo los sentimientos a flor de piel, emocionándome con detalles pequeños a los que antes no prestaba atención y que, de pronto, se han convertido en importantes para mí. Yo, que lo tenía todo tan claro siempre, he podido comprobar que, sobre todo en asuntos del corazón, nunca se sabe y que lo mismo puedes estar cerca de una persona que lejos para que luego se dé la vuelta la tortilla encontrándote al revés de como estabas. En pocas palabras: un auténtico lío.
Lo que sí parece claro es que a veces es bueno que aparezcan otras personas en escena para que dimensionemos realmente lo que y a quien queremos y que eso nos conduzca a rectificar actitudes para deshacer algún error o terminar de atar o romper aquello que no nos convencía del todo. Por probar, nada se pierde.