La gala solidaria “Starlite”, celebrada el domingo por la noche en Marbella, culminó con un récord en recaudación y la anécdota de un beso público a Banderas que dio su novia, Nicole, y por el que se pagaron veinte mil euros
Si la gala Starlite, que acaba de cumplir ocho ediciones, no tuviera un trasfondo solidario, Antonio Banderas, con 57 años recién cumplidos, posiblemente no estaría ahí. Porque lo que de veras motiva al actor en este caso es que, gracias a la celebración de un evento como éste se consiguen recaudar fondos (y ya se han superado los dos millones de euros en este tiempo) para proyectos solidarios como las fundaciones Lágrimas y Favores, en la que el malagueño se encuentra tan implicado, o Niños en Alegría, gran motivación para su compañera de aventura en este viaje, Sandra García-SanJuán, directora y propietaria del Festival Starlite.

(De izquierda a derecha) Nicole Kimpel, Antonio Banderas, Sara Baras, Sandra García-Sanjuán, Barbara Kimpel, Anne Igartiburu, Laura Barona (directora de Comunicación de Ford España), Jesús Alonso (consejero delegado de Ford España) y Víctor Piccione (gerente de Comunicación de Ford España)
Contando con el apoyo de empresas como Ford, que presentó su nuevo Ford Fiesta, esta cita -con la que todos los populares colaboran altruistamente-, ha tenido lugar este año en mitad de turbulencias políticas que Banderas, en previo encuentro con la prensa, quiso puntualizar. “Cada vez me gusta menos hablar de política”, comentaba a mediodía para iniciar un discurso donde dio un tirón de orejas al Ayuntamiento de Marbella el cual, liderado por Podemos, ha dificultado bastante la actual edición del que, sin duda, es el encuentro musical más destacado y “glamouroso” del verano en España. Un tema espinoso para Antonio, quien bromeaba al respecto sobre su estado de salud diciendo que este tipo de cuestiones le ponían nervioso (“Estoy muy malito”, ironizaba aludiendo a su afección cardiaca pero luciendo un estupendo aspecto), mientras derivaba su discurso a lo que, ya por la noche, centró la atención de la prensa social más destacada (entre la que estaba, cómo no, nuestra revista, “Sevilla Magazine”).
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A una media de 800 euros por cubierto, la Cantera de Nagüeles ofreció una cena-espectáculo durante la que se comieron “delicatesen” como la “carrillada de ternera gratinada con puré Robunchon, foie gras y verduritas” y a la que asistieron desde Mónica Naranjo a Eugenia Martínez de Irujo (muy guapa y enamorada junto a su pareja, Narcís Rebollo, presidente de Universal) pasando por Cristina Castaño, Marta Sánchez, Imanol Arias, Vicky Martín Berrocal, Mariló Montero, Ana Obregón, Carmen Lomana, Coti, Nuria Fergó o Sara Baras, Loles León, Miguel Poveda, el “chef” Dani García o Diego Pablo Simeone, premiados estos cinco últimos con los galardones que reconocían sus implicaciones en diferentes causas a las que prestan su imagen.

Miguel Poveda, Sara Baras, Loles León, Diego Pablo Simeone y el chef Dani García fueron premiados por su gran implicación en labores solidarias.
Allí, bajo la conducción del soberbio maestro de ceremonias, Carlos Latre, y Valeria Mazza, se subastaron viajes, cuadros (260.000 euros –cifra récord en la historia de esta gala- alcanzó uno de José María Cano, ex de Mecano) o “experiencias” como un beso de Santiago Segura (cotizado, por un lado, en cuatro mil euros –que los integrantes de la mesa 13 pagaron por besarlo todos ellos-, y cinco mil euros, por otro, desembolsados por lo mismo por un particular) o del propio anfitrión de la noche, el querido Antonio Banderas. La sorpresa en este caso vino no solo por el coste de dicho beso (veinte mil euros) sino por la persona que se lo dio, su novia, Nicole Kimpel, gracias a la intervención de un amigo millonario árabe, que es quien de veras pujó por el gesto.

Aspecto de la Cantera de Nagüeles, donde se celebró el evento solidario.
Emoción, risas, “buen rollo”. Un encuentro inolvidable de “estrellas” que iluminan con esa luz propia nacida de los corazones que aún confían en que, arrimando el hombro, un mundo mejor aún es posible.
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