He manifestado públicamente en “twitter” la envidia que me provoca Jon Kortajarena por poder presumir de un novio tan interesante y con tanto estilo (está considerado de los hombres más elegantes) como Luke Evans sobre el que, aunque habían circulado rumores de su homosexualidad desde hacía tiempo, no queda ninguna duda: es “gay”. El modelo –que, sin quitarle méritos, a mí en concreto nunca me ha llamado la atención-, ha traído a su pareja a Bilbao, aprovechando la Navidad, para que su familia pueda conocerlo y, ya de paso, la prensa se ha hecho eco y ha extendido una noticia que ha sorprendido, sobre todo, por lo inesperado.
Supongo que, poco a poco, nos enteraremos de dónde y cómo se conocieron y qué planes tienen para esta unión que, según ha trascendido, el galés al menos considera “muy seria”. De hecho, si su apariencia no engañase, da la sensación de tratarse de alguien bastante centrado dentro de una profesión en la que ha ido dando pasos, poco a poco, hasta convertirse en un referente el cual, entre otros proyectos, este año ha estrenado una nueva versión de Drácula y la esperada continuación de la trilogía de “El Hobbit”.
Lejos quedaron los tiempos en los que, iconos como Evans, ocultaban su sexualidad para evitar que eso pudiera repercutir en su trabajo y en los papeles que, dentro de él, pudieran ofrecerle. Lo importante es la actitud y, cuando uno asume con naturalidad las cosas, el universo se alía para que, con naturalidad, las recibamos.