Cruz Sánchez de Lara es la mujer que, tras haberse sabido que Pedro J. Ramírez y Ágatha Ruíz de la Prada lo dejaban, ocupa el corazón del periodista
Un amplio reportaje en “Vanitatis” aporta todos los datos acerca de Cruz Sánchez de Lara, abogada que, tras una larga carrera defendiendo los Derechos Humanos y los intereses de mujeres víctimas de violencia de género, está captando toda la atención mediática tras darse a conocer la relación que mantiene con el que es uno de los periodistas más populares de nuestro país. Con una página web saturada por tantas visitas, www.sanchezdelara.com, esta profesional ha visto cómo se ha incrementado también de forma vertiginosa el número de seguidores de su cuenta de Facebook la cual, poco a poco, ha ido subiendo tras darse a conocer la noticia de la separación de Pedro J. Ramírez y Ágatha Ruíz de la Prada y situar a la letrada en el centro de la polémica.

Miembro desde el año pasado del Consejo de Administración de “El Español”; diario fundado por Pedro J., Sánchez de Lara ha obtenido diversos premios por su buen hacer profesional y por cómo ha enarbolado la bandera de una serie de luchas que tienen al colectivo femenino más desfavorecido como protagonista y que incluyen hasta una batalla contra una trama de supuestas denuncias falsas de aquellas que intentan aprovecharse de su sexo para obtener ventajas en procesos de separación.
Autora además de varios libros, su currículum circula por internet y en él se observa cómo “ha desarrollado proyectos humanitarios en Argelia, Argentina, Colombia, República Dominicana. Egipto, Guatemala, Israel, México, Palestina y Siria”. Una sin duda apabullante trayectoria que debe haber sido uno de los atractivos para que Ramírez, hombre instruido y escritor también de varias de novelas y ensayos, haya puesto sus ojos en su perfil.
Por su parte, la diseñadora más colorista del panorama nacional ha definido como una “gran putada” el que, después de más de tres décadas de relación, su matrimonio haya finalizado en estas circunstancias. Parecía una “pareja perfecta” pero está claro que todo tiene un principio… y un final.
