Con “Sevilla siente a Rocío” Erika Leiva vuelve mañana a actuar por quinta vez en el teatro de la Maestranza homenajeando a “la más grande” en un espectáculo para el que ha vendido todas las entradas
Mañana se subirá de nuevo al escenario del teatro de la Maestranza, templo de la ópera y de la música que no suele abrir sus puertas a otros estilos y donde está claro que han visto en Erika Leiva a una figura emergente con muchos puntos a su favor para consolidarse como nueva “estrella” de nuestra música. A sus 32 años, esta gaditana de La Línea de la Concepción se ha afincado en Sevilla, ciudad a la que Rocío Jurado, su homenajeada en “Sevilla siente a Rocío”, le unían muchas razones para que, una década después de su fallecimiento, una mujer con tanta fuerza como Erika recoja el testigo de las canciones de su paisana y las ofrezca en el, sorprendentemente, primer y, hasta ahora, único homenaje teatral que se ha brindado a “la más grande”.
-¿Qué relación tuvo con Rocío?
-Mi padre ha sido muy “Juradista” desde siempre. La adoraba y de ahí escuchaba su cante. La conocí con 16 o 17 años y me impactó. Transmitía mucha fuerza con sus gestos, con sus manos. Fue en La Línea, en una cena homenaje durante la que le canté y en la que me dijo cosas muy bonitas como que nunca tirara la toalla y que era muy “auténtica”. Estuvo muy cariñosa.
-¿Con qué se queda si piensa en ella?
-Pues con su valentía igual. Se atrevía con todo: copla, soul, flamenco… Era muy completa y por eso es un referente. Asistir a ese crecimiento te enseña mucho.
-¿Es un tipo de ídolo que ya no existe?
-Pertenece a la “vieja escuela” y, aunque haya algunos hoy, el reconocimiento llega con el tiempo pero no puedes obsesionarte con ello. No hay que marcarse objetivos a largo plazo sino evolucionar poco a poco. Si eres demasiado ambiciosa en este sentido, no lograrás nada.
-Y en paralelo prepara disco…
-Sí. Aprovecharé para presentar “single” del álbum, que también se publicará en septiembre. Es un tributo a Manuel Alejandro con temas maravillosos que ni yo tenía constancia de que existieran. Hablas de este autor y piensas en Rocío Jurado y Raphael pero dio un montón de melodías muy importantes a muchos como José José, Emmanuel, Julio Iglesias, Lolita… Me hace mucha ilusión.
-¿Porque su intención es alejarse poco a poco de la copla?
-Hombre, yo la copla no la voy a dejar. Me he criado con ella y me encanta pero no me niego a abrir otros campos. Eso te permite crecer como artista.
-Hace diez años desde que Rocío se fue y hace también diez años casi que usted salió de “Se llama copla”… ¿Qué ha pasado en su vida desde entonces?
-¡Ofú! (risas) Pues me encuentro más realizada y no me veo haciendo nada que no sea cantar. He aprovechado la oportunidad aunque es muy difícil porque tienes que dejar mucho a un lado pero necesitas mucha implicación. Al principio era como un sueño inalcanzable en el que te ves dentro y hay que luchar y formarse mucho para alcanzar la meta.
-¿Volvería a reunirse con sus compañeros de programa igual que se está planteando en torno a los de la primera edición de “Operación Triunfo”?
-No me importaría para algo especial. Al revés… Todo es hablarlo y sentarse y que sea algo que te llene de ilusión y ganas porque, si es algo donde no me encontrase cómoda, no lo haría.
-¿Hay una Erika Leiva artista y otra fuera de las tablas?
-Estéticamente, mucha. No es igual cuando voy por la calle, donde muchos me dicen que no parezco la misma, a cuando estoy actuando, que conlleva más arreglos. Luego, personalmente también me comentan que cambio pero es que la copla requiere mucha interpretación y mucha fuerza y hay quien piensa que soy más agresiva pero no, soy muy “normalita” (risas). Sea como sea, no tengo doble personalidad (risas).
-¿Se considera “estrella”, artista, cantante…?
-Soy una “curranta”. No paro de darle vueltas a todo y siempre quiero avanzar, no quedarme en el mismo sitio ni atarme a un género solo.
-Sin embargo, en el amor sí que está “atada” a un mismo hombre…
-(Risas) En eso soy fiel.
-¿Cuál es el secreto?
-La confianza. Nos conocemos muy bien y nos damos nuestro espacio. Es mi amigo y mi pareja y nunca me ha fallado, a pesar de que la distancia es dura pero, los días que nos vemos, parecemos unos niños porque lo coges con más ganas. Eso mantiene viva la relación.
-¿No quiere ser madre?
-Es que no me ha llegado ese instinto. Ojalá venga de aquí a un tiempo…
-¿Quién le dice lo que no quiere escuchar?
-Mi madre y, en especial, mi padre. Cuando le anuncié que quería dedicarme a esto me avisó que, antes, tenía que escucharme para saber cómo lo hacía y darme su consentimiento. Fue peor que el jurado de la copla (risas). Me dijo: “Bueno, no está mal. Da unas clases y ya veremos” (risas).
Maquillaje y Estilismo:
Lole (para Paco Cerrato)
Fotografía: Selu Oviedo
Estudio fotográfico:
José Manuel González
Complementos:
Joyería FreyWille
c/Sierpes, 89