La ruptura en una pareja nunca se da de la noche a la mañana, es decir que, cuando se decide comunicar al entorno, ya ha habido un proceso interior que, en ocasiones, puede durar incluso años. Y es que, conforme se va avanzando –y uno se da cuenta de que aquella relación no marcha tal y como debiera-, los mecanismos internos que se activan son varios. Por un lado están los que intentan luchar por salvar lo insalvable (dejándose la piel en el camino), por otro los que prefieren hacer oídos sordos a todo (opiniones ajenas y su realidad misma), y hasta los que deciden construir una realidad paralela para hacer más llevadero el desastre al que, inevitablemente, están abocados. Todo con tal de no aceptar que hemos fracasado y que lo más adecuado sería cerrar ese ciclo acabado para iniciar otro nuevo más apasionante. Claro que, una vez se ha llegado a ese punto, y la vida sentimental comienza de nuevo, es conveniente tener ciertas precauciones, en especial con los demás puesto que, uno de los errores que solemos cometer es que, con aquel (o aquella) que se nos acerca con buenas intenciones tras el naufragio del corazón al que hemos asistido, pagamos todos esos “platos rotos” que, si bien antaño pudieron herirnos al caminar sobre ellos, solo a nuestro pasado (y a quienes los hicieron añicos) pertenecen.
Ya sabemos que Antonio Banderas, por ejemplo, ha roto con su mujer de dos décadas, Melanie Griffith y que entre ambos han firmado un “pacto de silencio” para evitar hacerse daño el uno al otro con declaraciones inoportunas que, al final, lo único que harán será sacar los “trapos sucios” a una mirada pública ante la que, por respeto a cómo ha sido su unión, no tiene por qué conocer determinadas cuestiones íntimas. Sin embargo, callada o no, lo que sí es cierto es que Melanie parece estar dispuesta a sacar de su ex todo lo que pueda y no solo no ha dudado ni un momento en lo de borrarse el tatuaje que tenía en el brazo con el nombre de Antonio sino que, más allá, tiene intención de, en el reparto de la fortuna de 50 millones de dólares que comparten (unos 37 millones de euros), quedarse hasta con los perros.
Banderas, por el contrario, se lo está pasando “de lo lindo” y, este verano en la cena del Starlite, hasta se ha convertido en objeto de subasta como “partenaire” de una millonaria venezolana que ha pagado 30 mil euros por una cena privada a su lado. Además, el actor ha ayudado a promocionar su empresa a las guapas responsables de la firma sevillana Panambi y no deja de verse acompañado de una joven de melena castaña con la que coincidió en Mayo en Cannes y, hace no mucho, en Saint Tropez.
Personalmente creo que lo mejor está por llegar puesto que dudo que no aparezca alguna exclusiva por alguno de los dos bandos destapando las verdaderas razones del desenamoramiento que todos queremos saber. Lo mismo en octubre, cuando se estrene “Autómata”, la película que ha vuelto a unir a nuestros protagonistas para el cine, sea el momento adecuado. Siempre lo hay para todo.