El sevillano se reencontrará mañana con el público de su tierra ofreciendo en el Festival de las Naciones un especial homenaje a Rocío Dúrcal
Tiene una asombrosa capacidad de reinventarse y, después de la negativa experiencia por la que pasó contando sus intimidades en los platós de televisión, supo regresar a ellos como el divertido personaje que es, saltando desde trampolines imposibles o, como en la actualidad, imitando a otros artistas como Juan Gabriel o María Jiménez (el que toca esta semana) en “Tu cara me suena”. A sus 37 años, Falete ha encontrado el equilibrio profesional y personal gracias a la relación que mantiene con el compositor y músico puertorriqueño, Omar Dalí. A su lado ha sido fotografiado en ocasiones pero manteniendo una actitud mucho más discreta que en etapas anteriores. “Estoy feliz. Comenzamos con una sana amistad y la verdad que me va muy bien. Es un hombre muy cariñoso, respetuoso con mi trabajo, que me apoya en todo pero que, cuando hago algo que no está bien, es el primero en criticarme. Me transmite tranquilidad porque yo soy un torbellino”, reconoció nuestro paisano en el diario El Nuevo día de Puerto Rico. Ambos se conocieron en Miami hace tres años y contrajeron matrimonio el año pasado en Alcalá de Guadaira en una ceremonia muy íntima de la que no se supo nada hasta bastante después. Superada la etapa referida al principio Falete volvió grabar discos y, sobre todo, a escenarios, su medio natural como el que mañana viernes pisará en el Festival de las Naciones durante un homenaje muy especial a la gran Rocío Dúrcal del que nos habla en exclusiva para nuestros lectores.
-¿Cómo será su puesta en escena del Festival de las Naciones?
-Irán rancheras de varios autores mexicanos que le escribieron a Rocío. De hecho, todo el espectáculo va con un mariachi. Además llevaré tres invitados para que hagan duetos conmigo. Mayka Romero, Santy Vélez y Patricia Vela, que me gustan mucho y que son amigos míos.
-¿Qué supone para usted dedicar un espectáculo a la “española más mexicana”, como la conocían al otro lado del “charco”?
-Hombre, cantar a la Dúrcal es una responsabilidad porque crecí con sus canciones y siempre la he admirado. Soy de la opinión de que ella ha sido bandera de España por todas partes del mundo. Ha sido una representación muy importante nuestra. Por otro lado, que el Festival de las Naciones me brinde esta oportunidad en mi tierra es algo que me fascina. Sé que lo voy a disfrutar muchísimo.
-El destino le ha unido a su hija, Shaila Dúrcal, jurado del espacio “Tu cara me suena”… ¿Bien con ella?
-Es un encanto, una belleza externa e interna. Es un amor y se parece mucho a la madre en lo que a carácter se refiere. Siempre tiene una sonrisa en la cara y transmite mucha dulzura. Y trabajar con ella en el programa es divino. Ella es divina en todos los aspectos. Tiene el don de la suavidad, de la positividad… Es esa persona cariñosa que transmite muchísima paz, igual que le pasaba a su madre. Pero es que, además, todo el que conocía a “la” Dúrcal sabía que también poseía un gran sentido del humor, le gustaba reírse y era supersimpática.
-Por cierto, la experiencia como imitador muy buena, ¿verdad?
-Me lo estoy pasando de escándalo, estoy disfrutando muchísimo y los personajes me están encantando porque no tienen nada que ver conmigo ni con lo que he hecho hasta ahora. Soy un artista con la personalidad muy definida y hacer todo lo opuesto me gusta aunque no lo considere un reto porque no vengo a competir con nadie. Eso no son las olimpiadas. Estoy aprendiendo de la disciplina de los demás y de cómo mis compañeros se lo “curran” ensayando, calentando la voz… En mi caso soy más salvaje que ellos en ese aspecto. Llego y “pego”. Habrá semanas que me salga mejor, otras peor pero lo importante es la enseñanza gratuita que estoy recibiendo por parte de todas. La productora es superior y maravillosa y el equipo somos como una familia que siempre está de cachondeo. Está siendo una experiencia muy, muy, muy grata a todos los niveles porque, por ejemplo, la producción es impresionante. Es un plató donde caben quinientas personas con lo que, imagínate…

