“Lobo” es la más reciente aventura discográfica de este artista que, instalado en los 40, afronta la vida desde una perspectiva renovada y más saludable
Su vida ha cambiado. Y no solo porque haya cumplido 42 años. Iván Sevillano, Huecco para el gran público, no es el mismo que conocimos hace un tiempo, cuando cantaba aquello de “Pa` mi guerrera”. O al menos ha evolucionado bastante, tal y como salta a la vista, para empezar, a nivel físico. Con 20 kilos menos, el artista, emparejado y padre de un niño, se sincera para nuestros lectores en una entrevista muy “a pecho descubierto”.
-Encontramos en esta nueva producción una vuelta de tuerca a lo que te veníamos escuchando, ¿no?
-Siempre. Aunque mi punta de lanza es la “rumbia”, como “Lobo”, siempre le metes algo nuevo. Es un álbum con un montón de colores, para que sea como un viaje.
-¿Con los años se aburguesa uno?
-Bueno, el ser humano tiende al aburguesamiento por naturaleza, a su zona de confort, a sus territorios controlados y está muy bien ahí. A mí en particular me gusta arriesgar con estilos distintos, como la canción de “folk” extremeño que he dedicado a mi abuelo. Y a nivel imagen, igual. Ya era muy reconocible con mis rastas y podía haber seguido por ese camino pero opté por otra cosa.

-¿Qué sentiste cuando te las cortaste?
-Una liberación. He estado dos décadas con ellas y la gente no se imagina, para mí que soy deportista, lo que suponía solo meterte en la piscina y que después necesitara tres horas, como las mujeres, para arreglarme y secarme el pelo.
-Hoy día parece que los artistas, para estar ahí, necesitáis hacer más, ¿no? Reinventaros, dar imagen…
-Estás dando con la clave en todo. Siempre hablo de la humildad que debe tener cada intérprete en cada disco. Damos por hecho que hay una legión de fans esperando novedades tuyas y no pensamos que compites con otros que ya están, con los que van saliendo, con el deporte, con marcas… Es muy complicado que alguien gire la cabeza para ver un cartel tuyo. Ha pasado eso de que salga una música y sea un “boom”.
-Eres de los pocos intérpretes en España que, sin haber salido de concursos de televisión ni apenas aparecer en prensa del corazón, genera interés en los medios… ¿Cómo lo explicas esto?
-No sabría decirte. Es más, vengo de lo contrario. De matarme diez años en un grupo de rock hasta que ocurrió lo de Huecco y “Pa´ mi guerrera”. Muchos me decían que entonces tuve mucha suerte y yo pensaba: “Sí, sí… Si tú supieras lo que llevo currándomelo…”.

-Hablando de tiempo… ¿Qué tal el paso a la nueva década?
-Fantástico. Estoy en lo mejor de mi vida. Parece una tontería lo del físico pero entrenar te hace estar como conectado, ágil. Antes no me organizaba. Fíjate que hice mi cambio con 39 años, cuando el metabolismo va mucho más lento. Lo que con 25 te cuesta tres meses a mí me supuso un esfuerzo mayor pero está claro que se puede. Mira el presentador de “La ruleta de la fortuna” con 43… Está espectacular.
-Está demostrado psicológicamente que muchos cambios físicos muy rápidos cuesta asimilarlos…
-Mira, el otro día me hicieron en la “tele” un repaso a mi trayectoria y me parecía otra persona. No me dejé especialmente pero en quince años no me subí a una báscula y, cuando lo hice, eran 98 kilos… Además, varios amigos me advertían que debía “vigilarme un poco”, eufemismo para decirte que no estás bien (risas). Salía a jugar al fútbol y me lesionaba con frecuencia y pensé que tenía que tomar una decisión.
-¿Los rockeros sois románticos? (Entendiendo el amor como algo un poco cursi)
-A mí me gusta darle una vuelta. Me cuesta eso de “qué bonita eres” o “cuánto te quiero” y prefiero explicarlo a mi manera y usar algo como “ojos que ponen la zancadilla”, buscando una metáfora.
-Tu pareja es tu representante… ¿Qué te enamora de una persona?
-Yo siempre hago la broma de que, para empezar, de 35 para arriba… (risas). Laura tiene 36 y hacíamos el chiste de que no había llegado a su momento para emparejarse. Para mí la mejor edad de una mujer es a partir de los cuarenta. Me interesa cómo se organizan, si están viajadas, si tienen cultura… No tiene nada que ver con tener carrera o no sino que puedas conversar de cualquier asunto.
-Eres padre desde hace ocho años…
-Mi hija vive en Los Ángeles y viene en verano y tiene lo mejor de las dos culturas. Es peligrosamente fan mía y me está costando mucho que lo que pasa con su padre es una excepción. Me la he llevado de gira, ve conciertos multitudinarios y hay que hacerle valorar que esto cuesta mucho.
-¿Estás preparado para una etapa de picos más bajos?
-El que te diga que está preparado para el fracaso te miente. La vida, al final, es la suma de cómo vas poniendo las piezas. Es muy difícil que algo salga muy, muy mal si lo has hecho muy, muy bien. Y viceversa. Y no solo es cuestión de sacar buenos álbumes sino de quién te rodeas, cómo te implicas con causas sociales… La clave está en no dejarte caer demasiado. Yo todavía me pellizco cada mañana por estar aquí.