Cayetana de Alba habría cumplido hoy 91 años y, a pesar de que hace casi tres que falleció, su figura se sigue recordando, y sigue generando expectación, con la misma intensidad que durante toda su vida
Nació un 28 de marzo de 1926 y ya desde su cuna su destino estaba marcado. Y es que ser duquesa de Alba en España no era (ni es) cualquier cosa. En su caso se trataba de la tercera mujer que ostentaba dicho cargo y, según el Libro Récord de los Guiness, la noble que más títulos poseía en el mundo. Pero poco valor tenía todo eso si no hubiera poseído su magnética personalidad, lo que le llevó a ser admirada y querida (especialmente en Sevilla, ciudad que ella escogió como suya propia), a pesar de su origen madrileño. Se casó en tres ocasiones, tuvo seis hijos y ayudó a muchas instituciones como la Hermandad de los Gitanos, donde se la venera por colaborar en muchas causas por las que, ahora que se aproxima la Semana Santa, su Cristo siempre paraba para recibir su saludo a las puertas del mítico Palacio de Dueñas, donde residía (y que hace poco se ha sabido que se ha convertido en el quinto más visitado de la capital hispalense).

Cayetana, o “Tanuca”, nombre con el que la llamaban de pequeña y bajo el que su hija, Eugenia, acaba de bautizar su nueva colección de joyas, no dejaba indiferente a nadie. Lo mismo se iba a la feria con Jacqueline Kennedy que aprendía flamenco en las habitaciones de su hogar con Matilde Coral. Fue rebelde hasta sus últimos días y hasta el final quiso sacarle a la vida todo el partido que pudo, no dejándose llevar por los comentarios de la gente y haciendo, como suele decirse, “de su capa un sayo”. Por eso no tenía inconveniente en hacer un corte de mangas a la prensa cuando, harta de tanta persecución, no encontraba otra forma de que la dejaran tranquila. A pesar de eso, no caía mal. Ni resultaba antipática. Todo lo contrario.
La duquesa habría cumplido hoy 91 años y, por esa razón, teníamos que recordarla. En realidad sobran los motivos para hacerlo y raro es el día que la actualidad no vuelva a traerla a la primera línea. Una destacada posición que nunca abandonó… ni abandonará.
