“El tiempo de los monstruos” es la nueva producción de este actor que, tanto en teatro, como en televisión, como, sobre todo, en cine, es un valor seguro en cualquier cartel donde aparezca su nombre
Es ocurrente, divertido, natural y cercano. A sus 48 años ha logrado muchas cosas en su profesión, donde es uno de los intérpretes más populares de España. Con películas en su trayectoria tan afamadas como “Hable con ella” o “Los amantes pasajeros” (de Pedro Almodóvar), “Torremolinos 73” o “Vivir es fácil con los ojos cerrados” (con la que logró el Goya en 2013); con series como “Periodistas”, “Alatriste” o “7 vidas”, Javier Cámara se ha hecho un importante lugar con nombre propio que ahora avala “El tiempo de los monstruos”, aún pendiente de estreno. Un rodaje que presentó en el pasado Festival de Cine Europeo de Sevilla, rodeado de compañeros como Candela Peña o Carmen Machi, y que nos sirvió como excusa para conocer más de cerca a este apasionante intérprete…
-¿Es usted, en versión masculina, como la Meryl Streep española?
-(Risas) Me encantaría pero eso se me haría “bola”. Es mi “top”, desde luego. Me gusta la integridad de su carrera, cómo se enfrenta a cada proyecto, cómo hace un musical o “La decisión de Sophie”… Acepta los riesgos. Yo soy mucho más joven y estoy en otro tipo de cine, viendo las asignaturas de la universidad (risas). Estoy en “primero de Darín”…
-¿Qué le convenció del proyecto de “El tiempo de los monstruos”?
-Me caí del caballo. A Félix Sabroso (el director) le planteaba muchas dudas y había parte de ellas cuyas respuestas no entendí. Y aun así, me fascinó. Es valiente, arriesgado, no deja al espectador solo y le da una trama de “thriller”. Juega con espejos, con miradas… En eso consiste la ficción y a mí me apetecía estar porque, además, había mucha gente en el elenco que forman parte de mi vida: Carmen, Candela, Julia… Hemos hecho series, comedias…
-¿Cuál es su método de interpretación? (Si sigue alguno, claro…)
-Según me venga. Creo que tengo mis papeles metidos las 24 horas en la cabeza. Van llegando y, de alguna forma, se apoderan de ti. Aparecen en cómo te vistes, la estética… Por eso no puedo hacer varias cosas a la vez y por eso admiro tanto a Carmen Machi haciendo cuatro al mismo tiempo. Yo no puedo estar con dos frentes abiertos.
-¿Le gusta verse cuando todo ha terminado y toca el turno de la proyección?
-Te acostumbras. Al principio te escuchas en un contestador y te choca y piensas: “¿Soy yo?”. He hecho mucha “tele” y eso hace que te veas mucho. Ésas son las reglas del juego. Sabes los aciertos, los errores. Lo que sí queda fuera de lugar el concepto estético. A mí me interesa comprobar si estás natural, fresco… Aparte, como he tenido tantas series, por ejemplo, no me da tiempo…
-Por cierto que, en breve, le veremos en una producción televisiva internacional…
-Soy fan de series, pero no paso más allá de la segunda temporada. Me aburre un poco porque yo no soy muy constante en ese sentido. Te refieres a ‘El joven Papa’, protagonizada por Jude Law y Diane Keaton y dirigida Paolo Sorrentino. Ahora mismo creo que no puedes pedir nada mejor a nivel internacional. Estaremos rodando hasta febrero en Nueva York, Venecia, Roma y Puerto Rico en inglés, latín e italiano y para mí supone todo un reto.
-¿Lo mejor y lo peor de su profesión?
-Lo mejor es aprender y lo peor, la exposición constante. Poco a poco me distancio de eso porque me satura un poco. Siento que me voy a aislar. Se me acerca gente que, sin conocerme, me trata como mi madre o mis hermanos. Es algo que me sorprende y que intento comprender.
-¿Considera que ha triunfado?
-Sí que lo pienso. Triunfar es hacer lo que uno quiera y, si te pagan por ello, miel sobre hojuelas. Disfruto mucho lo mío, me consideran, me gano mi sueldo y aprendo cada día de personas que me cobrarían un pastón por darme clases individuales… ¿Qué más se puede pedir? La verdad es que estoy muy contento y me considero muy afortunado por todo ello.