-Mamá, he estado pensando sobre mi regalo de cumpleaños…
-Dime, hija…
-Pues mira… Me gustaría hacer ciertos cambios en mi cuerpo y, con algunas fotografías que he ido cogiendo de las famosas que salen en las revistas, he hecho un “collage” a ver cuál es tu opinión…
-¿Cómo, cómo? ¿Qué dices, niña?
-Eso, que como está tan de moda lo de pasar por el quirófano para arreglar aquello de tu físico con lo que no estás de acuerdo, en vez de estar toda la vida esperando y ahorrando para que mi cuerpo se encuentre en equilibrio con mi mente, he decidido que lo mejor es hacerlo todo de una vez y así terminamos y me estabilizo antes. Presta atención porque voy a ir explicándote paso a paso… La sonrisa que más me gusta es la de Julia Roberts con lo que, haciendo un corte en las comisuras de los labios, pueden agrandarme la boca. Eso es relativamente sencillo… Luego sería estupendo tener la mirada de Angelina Jolie. Lo de la forma del ojo se arregla con unos hilos tensores que te transforman en felina y lo del color también tiene solución porque acaban de sacar un láser con el que te tocan la melanina del iris y te la pasan de marrón a azul en solo cinco sesiones.
-¿Pero tú estás bien de la cabeza?
-No, pero lo estaré si además puedo presumir de pómulos prominentes y nariz respingona y chatita como la de Elsa Pataky. Si buscas en “Imágenes” de “Google” y pones “antes” y “después” te salen un montón de casos como el suyo (aunque para mí Elsa es la más perfecta de todas). Respecto al pecho, el de Pamela Anderson no me entusiasma porque tan grande está pasado pero tampoco quiero estar como Soraya quitándome y poniéndome para al final quedarme casi sin nada. Yo creo que un tamaño medio, como el de “la” Obregón podría ser el ideal aunque, la verdad, Anita de piernas anda de regular para atrás y yo lo que busco es la perfección.
-La perfección no existe, querida…
-¡Claro que sí! ¡Fíjate en Renée Zellweber! Esta semana la han sacado en todos los telediarios porque ha reaparecido en una entrega de premios de una revista de moda de Beverly Hills y de lo bien que estaba, ¡nadie la ha reconocido!
-A mí me parecía bien antes… Tenía una cara graciosa, simpática… Hasta parecía buena gente…
-Mamá, los chicos no se fijan en una chica que sea buena gente, ni graciosa, ni simpática… Eso era antes… Ya sabes que la primera impresión es la que cuenta y yo quiero que, nada más entrar en un sitio, todo el mundo me mire y me diga lo guapa que soy…
-Ya eres guapa, cariño…
-¡No! ¡Mientes! ¡Y da igual! ¡Quiero más! ¡Quiero los labios de Marta Sánchez! ¡El pelo de Beyoncé! ¡El trasero de Jennifer López!
-Escúchame, jovencita… ¿Todavía no has cumplido ni los dieciocho y ya estás en ese plan? ¿Qué vas a dejar para los setenta?
-Jamás los cumpliré, mamita. Eternamente joven. Como Cher, como Nacha Guevara… ¡como Madonna!