Pippa Middleton se casó ayer con James Matthews. Después de nueve meses de compromiso, la pareja contrajo matrimonio en la iglesia de St. Mark de Englefield, templo del siglo XII del condado inglés de Berkshire donde había numerosos fotógrafos y curiosos en torno a los 120 invitados (300 en el convite). Él, de 27 años, es conocido por haber formado de varios “realities” como “Made in Chelsea”. Ella, hermana de Kate Middleton, esposa del príncipe Guillermo y, además, duquesa de Cambridge. Entre los invitados, la princesa Eugenia de York, nieta de Isabel II, y su compañero sentimental, Jack Brooksban, y, como dama de honor y paje de excepción, los sobrinos de la contrayente, George y Charlotte, con ropa de la firma española “Pepa and Co”.
Sobre las once de la mañana llegaba el novio con un chaqué, chaleco azul y corbata granate y poco después la novia, radiante junto al padrino, Michael Middelton, en un Jaguar MK V de 1951. Con un vestido de inspiración romántica de Giles Deacon, Pippa lucía un cuerpo de encaje bordado con perlas sobre organza y un velo a medida del sombrerero inglés Stephen Jones. En los pies unos Manolo Blahnik hechos a medida en satén marfil y con detalles de perlas y, en el cabello recogido, la tiara Maidenhair Fer creada para ella por el joyero Robinson Pelhamy. Un “look” completado con un ramo de rosas y flores blancas que causó sensación. La casa real británica, siempre de moda.

