Conocí a Eva González cuando ella era una modelo en prácticas en Doble Erre, la agencia de Raquel Revuelta, y yo presentaba un programa de cultura y entretenimiento en la desaparecida Giralda Televisión. Por aquel entonces ella era una más del grupo mientras que yo era alguien bastante popular en Sevilla pero, paradojas de la vida, el destino quiso que Eva empezara a ascender como la espuma para convertirse, hoy día, en el gran personaje que es.
Una mujer dotada de una belleza incomparable y, sin duda, de un talento innato para haber conquistado al público… y a su Cayetano Rivera. Con él se casará en noviembre en su pueblo –algo que la honra-, después de una relación complicada que ha pasado por sus más y sus menos y que incluso, como todos saben, tuvo una ruptura de casi un año durante la que ambos anduvieron su camino por separado. ¿Qué pasó para que volvieran a encontrarse? Pues que ambos entendieron que, por encima de determinadas diferencias, cuando los vínculos que unen a dos seres humanos son tan fuertes, la reconciliación merece la pena.
Dejando orgullos aparte, con la firme intención de construir un presente y futuro común, Eva y Cayetano se darán el “sí, quiero”. Seguirán peleándose seguro –porque ella tiene mucho carácter-, pero sabrán dimensionar que hay cosas que no son para tanto. La distancia es una buena aliada si la oscuridad se cierne sobre nosotros pues, al final, siempre espera la luz.