Tenemos mucho miedo a envejecer pero cada vez me encuentro más testimonios de personas que están encantadas con cumplir años porque, aunque eso vaya en detrimento de otras cuestiones –sobre todo, la salud-, nos libera de una serie de cargas que, la verdad, hay momentos en las que pesan bastante. Y así, los mayores saben desde apreciar la auténtica esencia del amor (sin ese listado de requisitos y exigencias que, en otras etapas, parecen indispensables), agradecen disfrutar cada minuto (porque el tiempo adquiere una dimensión muy diferente) y, sobre todo, pueden permitirse el lujo de hacer y decir lo que les venga en gana (algo que, posiblemente, sea por mi parte lo que más envidie).
Venía ayer muy contento Josan Muñoz, compañero junto al que doy forma a estas páginas de sociedad, con la entrevista que le hizo a Lucía Bosé durante un evento de presentación, en el Hotel Alfonso XIII, de los maravillosos zapatos de Sara Navarro. Él, que, poco a poco está accediendo al testimonio de muchos grandes “veteranos de guerra”, se mostraba encantado por la forma de hablar, libre y sin tapujos, de la “matriarca” de un clan de bohemios como Miguel Bosé o su sobrina, la modelo Bimba Bosé. Igual que nos sucedió hace poco al conocer a Asunción Balaguer, actriz de la cual, escuchándola tan solo un ratito, uno recibe esos “masters” de vida de los que siempre se sale reforzado. Desde luego que es un lujo acceder a quienes, con tanta generosidad, ayudan a que nuestro camino, más allá de los errores que cometamos, lo recorramos con pasos lo más firmes posible.