Aunque Rocío Carrasco opta por no pronunciarse, Raquel Mosquera y el entorno más cercano de Ortega Cano siguen levantando las dudas sobre la hija de “La más grande” algo que ha provocado que Terelu Campos, íntima de Rocíito, sí hable…
Los ataques a Rocío Carrasco continúan sucediéndose aunque siguen sin tener respuesta. Hace apenas unos días era el turno de Raquel Mosquera, quien decidió hablar de los problemas familiares que sucedieron días antes del fallecimiento de su marido. La peluquera, recientemente ingresada en la unidad de psiquiatría del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, contó que Pedro sufría muchísimo por la falta de relación que tenía con su hija, hasta el punto que cuando él falleció continuaban ambos enfadados. ¿Pero cuándo se sitúa el punto de inflexión? Para Mosquera, con la llegada de Fidel Albiac…
Tras estas declaraciones la gran amiga de Rociíto, Terelu Campos, ha salido en su defensa en “Sálvame”: “Para Rocío la muerte de su padre fue una cosa tan terrible… Yo no sé si Rocío discutió antes con él. A mí lo que me consta es el amor que le tenía, incluso yo diría que hasta por encima de su madre. Creo, y espero, que Rocío Carrasco va a hablar y hablará de la manera que ella considere que es la mejor para ella”, comentaba la presentadora en su espacio. “Si en las declaraciones de las personas que están hablando en los platós de televisión hay algo constitutivo de delito, creo firmemente que Rocío Carrasco demandará”, sentenciaba.
Pero la que fuera esposa del boxeador no es la única que se ha pronunciado. Según publica Vanitatis, el círculo más cercano de Ortega Cano también lo ha hecho, asegurando que la comunicación entre la hija y el viudo de Rocío Jurado era correcta hasta unos meses antes de su ingreso en prisión. De hecho, tras el accidente, Rocío visitó con frecuencia al diestro en el hospital Virgen Macarena de Sevilla e incluso cuando Ortega regresó a Madrid para finalizar la recuperación, ella acudió a verlo varias veces. Sin embargo, parece que meses antes de la entrada en la cárcel el contacto entre ambos se esfumó. Estas razones que llevaron al cambio repentino de actitud de la noche a la mañana se desconocen, por lo que aún nos queda culebrón para rato.

