El cuarto aniversario de “Sevilla Magazine” ha sido un éxito. Está feo que lo diga yo, que soy su director, pero en este caso solo me hago eco de lo que me comenta todo el mundo. La convocatoria de personajes fue fantástica, mucha gente nos acompañó en el Cortijo Gota de Leche y, lo más importante, el ambiente que se creó fue mágico.
Cristina Castaño nos emocionó a todos con el relato de la historia de su padre, pianista que tenía el sueño de tocar en Sevilla y al que su hija, en cuanto pudo permitírselo -porque la economía así le acompañó-, le regaló una velada al frente de un piano en un hotel de la capital hispalense llamado Amadeus. También supo tocar nuestro corazón Ruth Lorenzo, invitándonos a ser más solidarios, igual que Marisa Jara nos conmovió contando cómo las chicas que no tienen una 36 también tienen derecho a vestirse, a ser y a existir. Por su parte, Antonio José, el ganador de “La voz”, puso la nota, para eso es cantante, más juvenil de la velada y Javier García, el “diseñador favorito 2016”, la de la humildad y el agradecimiento. Y en cuanto a María Teresa y Terelu Campos… ¿qué decir? Que la primera es una profesional como la copa de un pino, algo que no es nada nuevo, y que la segunda, directamente, me enamoró cuando la miraba a los ojos y sentía esa agradable sensación de estar como en casa.
Pero nada de eso hubiera sido igual sin mis amigos. Sin Pepa, Pepo, Jesús, Paco Cerrato y su hermana Pili, sin mi querida Evelyn y Juan Pedro, sin Ana, de “Albayzing Catering” –con la que ella sabe que tengo una deuda pendiente-,… Todos esos que me prestan el hombro y lo comprenden y lo perdonan todo. El legado vital, sin duda, del que me siento más orgulloso.