Hoy los andaluces iremos a votar. O debiéramos ir, al menos. Aunque, lo primero que debiéramos hacer sería reflexionar. En general, nos falta mucha reflexión. Sentarnos tranquilamente con nosotros mismos y pensar de dónde venimos, a dónde vamos, a quién queremos en nuestra vida, a quién no…
Así llegó Verónica Forqué a la conclusión de que, eso que había sentido por su pareja durante más de tres décadas, había terminado. Porque, en general, nada dura para siempre y, si pasa, es porque los astros se han aliado en ese Universo al que hacemos tantas preguntas y que, si supiéramos mirar, también nos da tantas respuestas. Decía Einstein que “la única cosa de veras valiosa es la intuición” y yo lo creo a pies juntillas. Por eso es tan necesario escuchar lo que dice nuestro interior y, llegado el momento, saber tomar decisiones (que ésa es otra).
Me contaba la actriz esta semana que ha sufrido una depresión bastante profunda a consecuencia, precisamente, del replanteamiento que tuvo que hacer de sí misma pero que, gracias a ello, ha renacido con fuerzas renovadas y con ganas de ayudar, a través de su testimonio, a todo aquel que pase por unas circunstancias similares.
El amor no es interesado y Verónica lo sabe. El amor es eso que tú das porque lo deseas y que solo busca la felicidad del que está enfrente en un ejercicio de ida y vuelta. Así que quieran con todo su corazón pero también déjense querer. Si no lo hacen, estarán entendiendo ese sentimiento como un castigo. Nada más alejado de la realidad.
