La modelo y diseñadora cumplirá mañana 47 años durante una semana en la que ha viajado a Nueva York y durante la que se ha presentado a los medios tranquila y reflexiva
Con una amplia sonrisa, aunque la procesión vaya por dentro, recibe la modelo Mar Flores los 47 años que cumplirá mañana, tranquila porque, según ha declarado, “Las cosas se están poniendo en su sitio con tranquilidad y con dolor. Lo importante es asimilarlo con tranquilidad. Me siento muy bien por dentro”, comentaba ayer a “El programa de AR” para continuar. “Vivo el día a día, vivo el presente y no miro ni para detrás, ni para delante. Me levanto y cojo aire y, el aire que cojo, me dura para ese día. No miro mucho más allá que no sea los estudios de mis hijos, que son la vida dada por ti, o mi futuro profesional”. Respecto a su relación con su ex, Javier Merino, la también diseñadora reconoce que mantienen un contacto “amigable” por el bien de unos niños que cuentan con una madre entregada y trabajadora la cual acaba de viajar a la Gran Manzana para estar presente en la cumbre “Woman Together”, que premia el trabajo de aquellos que buscan una sociedad igualitaria.
Criada en el barrio madrileño de Usera, Mar se inició en la pasarela en 1989, tras ganar el premio “Rostro de los 90” convocado por la revista “Elle”. A partir de ahí el suyo ha sido un camino profesional imparable unido a relaciones sentimentales que la hicieron tan popular como la que mantuvo con Bertín Osborne o, sobre todo, con Alessandro Lecquio (con escándalo mediático incluido). Probó suerte como actriz y presentadora pero, en los últimos tiempos, se ha orientado hacia una faceta como creadora de bolsos.
Carlo es su primer hijo, fruto del matrimonio con el conde Carlo Costanzia de Costigliole, y Mauro, Beltrán y los mellizos Bruno y Darío, del mencionado Merino, empresario al que le unió primero una gran amistad y que llegó a convertirse en el que parecía su compañero definitivo. Especulaciones aparte, en cuanto a lo que a su corazón se refiere, su aspecto no puede ser mejor y, si es cierto aquello de que “la cara es el espejo del alma”, la suya está claro que ha encontrado el equilibrio. ¡Enhorabuena!