Amar a una persona no debe suponer el que no veamos sus fallos sino el que, algo mucho más bonito, aun siendo consciente de que esa persona no es perfecta, le perdonemos todo, primando los sentimientos que nos unen a él/ella. Así que bajo esta filosofía podemos aceptar que nuestras madres –que suelen estar en el “top” del amor-, se equivoquen sin que por ello dejen de ser lo que más queremos en el mundo.
Y si no, analicemos cómo Kiko Rivera se refiere a su progenitora, a la que tiene subida en un auténtico pedestal y sobre la que no permite que se diga ni una palabra más alta que la otra. Se nota que el sevillano idolatra a Isabel Pantoja. La defiende. La protege. A pesar de que, solo refiriéndonos al plano emocional, la cantante cometió el “gran error” de enamorarse hasta los huesos de Julián Muñoz.
La estela de cruces para Isabel del ex alcalde de Marbella ha continuado esta semana con la declaración en un juzgado que la intérprete se ha visto obligada a hacer, tal y como ella misma ha pedido, por videoconferencia. Todo por una denuncia que Julián puso en 2007 al programa “DEC” de Cuarzo, la productora de Ana Rosa, por desvelar secretos de una carta privada de la pareja. Una década después, las cosas han cambiado mucho. Porque, en cuestión de pasiones, del cariño al odio no hay tanto. A veces solo el tiempo de quitarse la venda y darnos cuenta de quién de veras tenemos al lado. Una dura prueba que pocos amores, porque pocos son los que son de verdad, superan.